martes, 30 de diciembre de 2014

En España, lo que más me gustó.....


      ...de Andalucía.....


          Fue Ronda,una pequeña y antigua población enclavada en las sierras, con sus callecitas subiendo y bajando al compás de los vaivenes del terreno y con casas muy antiguas a cada lado, la cual está dividida en dos por un cañón por donde corre el río Guadalquivir, que es cruzado en altura por un altísimo puente construido en el siglo XVIII como coronando una inmensa puerta, y que se levantó junto a otro, mucho más antiguo, de la época de los romanos.

                                                                       
                                                                    El puente y Ronda

     Como todas las ciudades antiguas tiene una parte vieja, muy linda y bastante bien conservada, donde se encuentran varias iglesias y antiguos palacios que es adonde se dejan los autos que no pueden circular por sus calles. Desde ahi, descendiendo por una cuesta se llega al barrio de San Francisco que es desde donde se puede observar el viejo puente y partes de la antigua muralla que rodeaba la ciudad en época de la conquista mora.

     Entre las curiosidades que me enteré estando allí es que quien quiso ser enterrado en ese lugar fue Orson Wells, el conocido directos de cine nortemericano de la primera mitad del siglo XX. 


...de Galicia..

          Fue una pequeña playita sobre el Catábrico llamada As Catedrais, que tiene no más de un kilómetro de ancho y a la cual se accede descendiendo por unos inmensos acantilados que además se extienden como altas columnas aisladas que se van metiendo en el mar y que conforman como una inmensa catedral al aire libre.

                                                                     
playa as catedrais

          Nosotros tuvimos la suerte que nos indicaran el lugar unos argentinos radicados en Asturias, porque no forma parte, lamentablemente, del circuito turístico, o más bien por suerte, porque uno puede disfrutar tranquilo de toda esa belleza sin tener que compartirla con cientos de personas más.

          Almorzamos un mediodía muy agradable al aire libre, en una mesita junto a los acantilados, y luego descendimos hasta la playa, bañada por las olas del mar que esa mañana estaba tranquilo, y que cada tanto invadía la playa hasta cubrirla casi totalmente, mojando nuestras piernas hasta algo más allá de las rodillas. Una verdadera joyita para la vista y para todos los sentidos.-

....de Burgos.....

          Sin duda que la Cartuja de Miraflores, situada a unos tres kilómetros de la ciudad y a la cual se llega por un lindísimo camino que es parte del de Santiago. Construida a mediados del siglo XV por el rey de Castilla Juan II, es un edificio gótico compuesto por una vieja y silenciosa iglesia que en su parte superior se transforma en sepulcro real al guardar los restos de ese rey y de su esposa, Isabel de Portugal, nada menos que los padres de Isabel la Católica, y en donde también se encuentra la tumba del pequeño Alfonso, hermano mayor de Isabel e Infante de Castilla, fallecido misteriosamente a los 14 años.

                                                                              
Cartuja de Miraflores

          La Cartuja está situada en el medio de un bosquecito y, como llegamos temprano, nos quedamos un rato afuera, sentados en unos bancos de piedra, viendo como un pastorcito paseaba por el lugar a un montón de ovejas que, muy mansas, seguían el sonido de un cencerro, mientras pastaban. Fue todo un espectáculo adicional al de la Cartuja, un viejo pero restaurado edificio de piedra que actualmente sigue siendo utilizado por los monjes cartujos, de manera que lo único que se puede visitar es la iglesia, que tiene un altar mayor magnífico, de madera tallada.


....de Madrid.....

          Fueron los madrileños y su alegre forma de vivir. Yo no se si para quienes viven allí todos los días esto es igual, pero para quienes pasamos por allí algunos días, cada tanto, esa forma de vivir nos es increiblemente agradable. Me gusta, además, ver como les gustan sus cosas, con pasión: sus toros, así esten a favor o en contra de las corridas; su monarquía, que tiene detractores y defensores casi en igual medida que los toros; sus tradiciones, como los festejos de San Isidro en la Plaza Mayor, con niños y grandes disfrazados con ropajes de madrileños antiguos; sus paseos; sus tardecitas en las veredas de los bares; sus anchas avenidas; esa maravillosa Gran Vía que me enamora caminarla a paso de tortuga y mirando hacia todos lados; sus barrios, tan diferentes y con tanta personalidad propia cada uno de ellos; en fin, Madrid toda, su gente y sus costumbres.

                                                                           
Chulapas y chulapos madrileños

          Las salidas nocturnas de tapas; los alargados y tardíos almuerzos de cocido y vino a las 4 de la tarde; las tertulias; las discusiones eternas entre los del real y el "Aletic", con sus respectivos festejos en lugares dispares; sus tranquilos jardines en el Parque del Retiro; la seriedad de sus museos de arte; el bullicio de la Plaza Mayor; el oscuro silencio de las iglesias; las noches en la Chueca; en fin, todo eso y, sobre todo, la alegría desbordante de su gente.


....de Asturias.....

          Fue el camino que, desde la ruta costera, se dirige hacia la playa de Cudillero. Esta es una playa enorme y ancha, que da frente al Cantábrico, pero que no deja de ser una playa más de las tantas que he pisado; pero el recorrido desde la carretera del norte hasta ese sitio es un camino imposible de olvidar.

                                                                           
                            la playa de Cudillero vista desde el camino por el cual se desciende

     El camino va avanzando por el medio de un bosque, con curvas y contracurvas, sobre un pavimento perfecto y, repentínamente, como si fuese por una gigantesca ventana, se aparece allá abajo el mar, de un color celeste acero fuerte, y esa mañana muy sereno pero que es fácil adivinarlo bravío. Detuvimos el auto y nos quedamos admirando esa maravillosa vista desde esa pequeña altura, desde donde se podía contemplar, además del mar, como el verde del bosque se extendía por las laderas hacia abajo, casi hasta llegar a las propias orillas, para toparse con una centena de casitas pequeñas, todas iguales. Una maravilla !!


....de Córdoba......

          Me gusto mucho la ciudad, por la cual anduve varias veces, hasta con un calor de más de 50° a la sombra, y así y todo la pude disfrutar muy bien; pero lo que más me atrajo fue su viejo puente romano sobre el Guadalquivir, también conocido como puente viejo, que cruza el río junto a la no menos famosa Mezquita, uniendo el barrio más antiguo de la ciudad, llamado de la Catedral, con el Campo de la Verdad, y que durante veinte siglos fue el único que unió esas dos orillas de la ciudad.

                                                                 
                                                   El puente viejo, tal como es hoy

           Del siglo I de nuestra era y con una longitud de más de 300 mts., está construído sobre 16 arcos y, en el extremo opuesto al de la Mezquita se levanta la Torre de Calahorra que servía de defensa a la ciudad en la época de la dominación mora. Hoy en día es un puente peatonal que la gente recorre con mucha parsimonia y alegría, junto a ciclistas y patinadores que se hacen allí un festín.

          En el otro extremo se encuentra la Puerta de la Antigua Muralla que rodeaba la ciudad y por ella entramos una noche en que nos hospedábamos del otro lado del río, disfrutando de ese viejo y remozado puente desde donde se tienen unas increibles vistas de la gigantesca Mesquita, otra maravilla de la arquitectura morisca, hoy convertida, en parte, en fastuosa Catedral que así se ha apropiado de tesoros ajenos.


....de Sevilla.....

          ¡ Que no decir de Sevilla !!.....me gustó todo.....absolutamente todo. La impresionante Catedral, desde luego, los barrios comerciales antiguos, hacia el Arenal, esa lindísima Plaza de Toros; me gustó caminar junto al río, también el Guadalquivir pero mucho más al sur; cruzar despacio hasta la isla de Triana; trepar a la Giralda para apreciar la ciudad a tus pies; como también me fascinó hacerle una silenciosa visita a la Virgen Morena, la Macarena, con sus lágrimas en el rostro y su eterna cara de tristeza.

          Pero obligado a elegir un lugar me quedo con el Barrio de Santa Cruz, pegado a los jardines del Alcazar, y que en su tiempo fue el asiento de la judería, vale decir, de la inmensa comunidad judía que se alojaba en la ciudad, hasta que fueron expulsados a fines del siglo XV.

                                                                      
                                                   el barrio de Santa Cruz en Sevilla


          Lleva ese nombre por ser el de una pequeña iglesia que se levantó en donde se encontraba la Sinagoga, enfrente de una lindísima placita repleta de naranjos, mientras que sus calles son un laberinto, por supuesto peatonal, que invita a transitarlo pausadamente, para regresar una y otra vez, inclusive en horarios nocturnos en que se transforma en un inmenso festival de bares y restaurantes, con mesitas instaladas junto al fresco de la noche.

          Es un lugar ideal para dejarse llevar y trasladarse, mentalmente, hacia otros tiempos, muchos más duros, en los que tantos y tantas que por allí vivieron lo padecieron por esos inexplicables -hoy en día- desencuentros religiosos que tanto mal le han hecho a la humanidad.


.....de los paises Vascos.....

          Zarauz, un pueblito encantador, por supuesto junto al mar Cantábrico, hoy en día una esplendida villa turistica a unos 15 kmts. de San Sebastian, que fue fundada por el rey Fernando III de Castilla durante el siglo XIII para ser poblada por pescadores. Su playa es incriblmente extensa, una de las más largas de todo el Cantábrico, y junto a su paseo marítimo se levantan inmensos palacios y mansiones construidos para la alta burguesía durante el siglo XIX.

                                                                 
                                                                         Zarauz

          Por allí aparecimos un mediodía de finales del verano de la mano de nuestro gran amigo Rafael Sierra Azpiazu, con quien fuimos a almorzar a uno de los restaurantes más lujosos y bien atendidos de toda España, el de Arguiñano, ese simpatiquisimo cocinero vasco de la televisión, y en el cual disfrutamos de una comida de excepción. Luego del almuerzo salimos a tomar un poco de aire marino a una muy agradable galería, con el mar alláa abajo, esa mañana algo movido por el viento, y aunque me quedé con las ganas de bajar a la playa y de pisar su arena, el lugar se ha quedado fijado en mi memoria como una de las más deliciosas de todo el norte de ese tan cálido país.


....de Rioja.....

      En el valle del Ebro, corazón de los vinos " rioja " fue haber podido visitar una bodega en Haro. Veníamos viajando en auto desde Burgos con rumbo a Vitoria cuando de repente ante nuestros ojos apareció un inmenso valle, todo verde y muy fértil, y nos metimos por alguno de los caminos rurales que lo surcaban.

          Eran cientos de hectáreas de viñedos, los célebres viñedos de Rioja, y por entre ellos nos fuimos metiendo hasta llegara una población a la que entramos: era Haro; linda, limpia, con un pequeño centro comercial en que los negocios ya estaban cerrados por el descanso del mediodía, pero alcanzamos a averiguar por un par de bodegas que no interrumpían sus visitas guiadas, y hacia una de ellas nos fuimos.

                                                                       
                                                        El valle del río Ebro en Rioja

          Y eso fue lo que más me gustó de la región, haber podido ver el proceso de fabricación del vino en una de las bodegas más antiguas de la zona, cuyo nombre no he logrado retener en el tiempo. Pero sí recuerdo perfectamente la visita y sobre todo, el viejo proceso del vino que allí siguen produciendo en enormes toneles de madera y que es envejecido en barricas más pequeñas que ellos mismos fabrican, así como filtran las impurezas que quedan en el vino luego del proceso con cientos de claras de huevo que, al descender, las van arrastrando hacia el fondo de los toneles, todo lo cual tuvimos oportunidad de verificar personalmente.

          El vino en el que estaban trabajando era de uva tempranillo, que fue en ese lugar adonde la conocí, porque los vinos en España no llevan la uva registrada en la etiqueta porque basta con mencionar la región para saber cual es la uva utilizada para su elaboración. También ese día aprendí que la uva de " los rioja " es la tempranillo, oscura y fuerte. La verdad que una experiencia maravillosa, que terminó algo más tarde almorzando en un viejo bodegón un riquísimo mondongo que allá recibe otro nombre, pero que bien regado con ese rioja local que nos pedimos, sonó a maravilla.

.....de la Mancha......

          Esa tierra muy árida en donde, quizás, los famosos molinos serían lo más destacable. Sin embargo, para mí lo inolvidable es un desfiladero en altura que se encuentra en el paso por la sierra Morena, cuando uno va o vuelve de Andalucía. Tiene sus paredes de piedra cayendo abruptamente hacia el vacío desde una altura de más de 500 mts., mientras la ruta trepa o desciende zigzagueando, según uno venga o se vaya de Madrid: el Despeñaperros, por el nombre del río que corre allá, bien abajo.

                                                                 

                                                            El paso por el Despeñaperros

          Uno viene observando el camino y la obra de ingeniería que son las vías del tren, allá, bien arriba, cuando de repente -en el camino que retorna a Madrid- se aparece un barcito y restaurante que es muy dificil de olvidar, porque está total e íntegramente dedicado a realzar la figura de Franco, su persona, su historia, sus símbolos, hoy por hoy toda una rareza en la España post franquista. Pero ese lugar ha quedado resguardado como un atrevido homenaje de un fanático que no se resigna a vivir en el presente, y que en su osadía nos permite conocer un poquito de aquellos tiempos.


.....de Mallorca.....

          Esa isla tal agradable plantada en el Mediterráneo junto a sus tres hermanas más pequeñas: Menorca, Ibiza y Fermentera, a ninguna de las cuales he llegado, aún. Palma, su capital, es una ciudad de ensueño, con sus calles limpias y repletas, precisamente, de palmeras, pero lo que más me gustó de la isla fue un pequeño pueblo del interior, Valledemossa, de apenas unos 2.000 habitantes, que me encantó.

                                                                     
                                                                      Valldemossa

          Sus callecitas, empinadas, empedradas, estrechas y totalmente protegidas por la sombra de árboles inmensos, que se han quedado detenidas como en un tiempo muy lejano, de mejor pasar, y adonde se puede visitar la famosa Cartuja en la cual moraron durante un largo invierno Chopin y George Sand, y  cuyas habitaciones -que aun conservan el piano- visitamos. Parece que también en diferentes épocas pasaron por allí Ruben Darío, Borges y Jovellanos, entre otros. Yo también me hubiese quedado.


....de la Costa Brava......

          Fue Cadaqués, el punto más oriental de toda la península ibérica y adonde hay que dar toda una vuelta por caminos de montaña para poder llegar. Originariamente dedicado a ser un pueblo de pescadores, ya que se encuentra bien pegado al mar, desde que Salvador Dalí la convirtió en su refugio han sido muchísimos los catalanes que buscaron descanso en sus casas, todas blancas y ubicadas en callecitas peatonales que van ascendiendo paredes montañosas.

                                                               
                                                                      Cadaqués

          Al llegar hasta arriba, en donde se encuentra la iglesia, se puede apreciar una vista espectacular de todo el pueblo y de su pequeña playa o cala. Estábamos parando en un hotel con vista a esa playita y las vistas que teníamos nos tenían cautivados, al punto que Anamá se planteó bastante en serio la posibilidad de quedarse -entonces o en algún momento de su vida- a vivir allá. Yo no lo dudaría.


No hay comentarios:

Publicar un comentario