miércoles, 8 de abril de 2015

¡ Como me gusta .......


......el mar !


     Desde siempre he sentido una atracción muy especial por el mar. Me gusta mirarlo; dejar que mi mirada se pierda en esa inmensidad, normalmente sin ningún obstáculo hasta el lejano horizonte; me encanta ver la espuma de sus olas y cuando está bravío, ver como ellas revientan sobre las rocas y se elevan en altura; también me gusta el mar cuando está calmo, casi con una sola ola, pareja en toda la costa, al llegar a la orilla, en los atardeceres del verano.

     Claro está que me encanta bañarme en el mar; saltar las olas o pasarlas por debajo cuando vienen con fuerza; me gustaba mucho barrenar, sin tablita ni nada, sólo el cuerpo que acompañaba a las olas en su llegada hasta la orilla; no hice nunca surf, no se hacía cuando tuve la edad, y creo que me hubiese fascinado; también me divierte nadar en el mar cuando está calmo, y dejarme estar haciendo la plancha al compás del vaivén del agua, mirando el cielo. 

     Me encanta tocar el mar con los pies cuando llego por vez primera a una nueva orilla, hasta entonces desconocida, y estudiarlo desde allí: como se mueve, hacia donde "tira", cual es el movimiento de las olas, donde está la última rompiente y si hay algún banco de arena cerca, todo antes de meterme al agua, en mis buenos tiempos corriendo y saltando, ahora caminando lentamente. Y también disfruto mucho de los últimos baños que me doy antes de volverme de algún sitio; ese baño interminable, de intercambio de caricias permanente que culmina con un beso cálido que le doy en señal de que voy a volver, algún día.

     Sí...efectivamente.....me gusta mucho el mar, al punto que he llegado a pensar que quizás, en alguna otra vida, he debido tener un contacto mucho más intenso con el mar......o quizás el cuerpo que por entonces me cubría haya encontrado allí su fin; por otra parte, de chico pensaba que podría ser marino y, dentro de esa arma, piloto como para tener como base un portaaviones. En fin, sueños adolescentes que, de alguna manera, entiendo que han condicionado en parte ese mi gusto por el mar

                                                                         


.... viajar !

    Una costumbre que adquirí siendo grande.....vale decir....cuando pude hacerlo. Me encanta viajar a conocer lugares nuevos así como volver una y otra vez a aquellos que me han fascinado.....Venecia.......París.....Madrid.....Roma. Me gusta hacerlo durante estaciones intermedias como el otoño recién comenzado o la primavera tardía, para poder disfrutar del buen clima sin tener que soportar fríos intensos o calores imposibles, y una vez en el lugar elegido, disfrutarlo a pleno.

     Nuestros viajes comienzan mucho tiempo antes de embarcar.....inclusive puede ser que volviendo de uno ya comenzamos a planear el siguiente, escogiendo el sitio según distintas variantes: algún lugar nuevo que conocer; o que nos gustó al pasar y queremos volver para disfrutarlo más; u otro que quedaba  cerca pero que no se nos dio; etc. etc. También elegimos como movernos de un lugar a otro, si será en auto -porque nos gusta mucho recorrer por nuestra cuenta-; si será en una excursión porque se trata de sitios extraños o muy lejanos; si lo haremos en crucero o si saltaremos de un sitio a otro en avión.

      Una vez definido el lugar y el medio, comienza la tarea de fijar que tiempo le dedicaremos a cada sitio y a encontrar los lugares en donde nos alojaremos, para lo cual hemos ido adquiriendo bastante experiencia; después vienen los gastos: sacar los pasajes; pagar los hoteles -si es posible desde casa y antes de salir-; y las excursiones que vamos a hacer, todo lo cual nos lleva un buen tiempo y claro.....bastante dinero. Jajaja!

     Y finalmente me pongo a estudiar. Compro libros de viaje de los distintos lugares por donde pasearemos y los leo con detenimiento, buscando saber lo que más se pueda aprender y fundamentalmente que es lo que se puede hacer en cada sitio, diseñando a veces hasta los diferentes recorridos que haremos luego, día a día, como para poder aprovechar allá, mejor el tiempo.

      Luego viene el viaje propiamente dicho, con todo lo que ello significa, y al regresar la elección de las fotos que irán al papel o a los albumes informáticos y la crónica del viaje, con todo detalle, que escribo cada vez que regresamos de uno, como para poderlos recordar en tiempos en que ya no podamos hacerlo.

      Como se puede advertir, nuestros viajes son casi, casi una ceremonia, que hemos ido perfeccionando con los años, y que desde luego disfrutamos mucho cada vez que podemos escaparnos a algún lado, ya sea solos o en compañía de amigos.

                                                                         
                                                             turistas por el mundo....

      ....el verano !   

     Soy feliz cuando llega el verano y se acerca mi cumpleaños que siempre ha marcado como el comienzo de esa etapa del año; cuando llega al calor; la ropa liviana; los días más largos; las salidas nocturnas o las charlas prolongadas al fresco de una noche...sin mosquitos. Pareciera que durante el verano los compromisos muy formales es como que quedan un poco de lado.....que nos re-encontramos con rostros queridos....que planeamos vacaciones.....y hasta el ritmo de trabajo es más relajado y durante esos meses dejo de usar corbata diariamente.

     En las mañanas de verano es más fácil levantarse; hacer ejercicio; andar de buen humor; dormir siestas prolongadas; descansar bajo los árboles y arreglar el jardín. Aparecen allí los colores de las flores, que se abren estupendas porque a ellas también les gusta el calor; el agua transparente de las piletas nos sirve de imán para atraernos hacia el fresco de un buen chapuzón, lejanos ya en el tiempo los trampolines y las bombitas.; y todas las noches la casa iluminada por las lucecitas coloridas del árbol navideño, junto al sencillo pesebre,  que se encienden y se apagan como para impedir que nos olvidemos de donde está lo importante

     El verano, además, es tiempo para comer higos; ananaes; uvas; duraznos; sandías; para preparar una buena mesa para recibir tanto la Navidad como el Año Nuevo; y para disfrutar de alguna manera siempre diferente, el día de mi cumpleaños: con familia, amigos o de viaje, pero procurando que siempre sea algo distinto de festejos anteriores. Yo noto que en verano soy muy feliz, porque cuando tiempo después llega el otoño, con sus primeros frescos y ese amarillo de las hojas que abandonan a los árboles, siento una gran nostalgia, porque ha pasado un verano más, que he disfrutado como siempre, y que habrá que aguardar del transcurso de todo un año de duro batallar, para volver a disfrutarlo.

                                                                                  

  
.....el buen whisky !

     Siempre me ha gustado poder tomar un buen vaso con whisky, en vaso ancho y con hielo, sin agua ni soda.....y digo "buen whisky" porque con los años me he vuelto un poco exquisito con este gusto y no me dá lo mismo beberlo de cualquier etiqueta, tiene que ser, como se dice en el encabezamiento, "un buen whisky". Claro está que no siempre esto fue posible y durante muchos años, mi bolsillo me permitía únicamente un Old Smugler, ese viejo pirata que debe haber dejados sus huellas en mi hígado.

     Pero una vez que logré comenzar -en casa de mi padre- a disfrutar del famoso Chivas Regal, me olvidé por completo de todos sus secuaces argentinos y nunca más abandoné Escocia. Tengo que reconocer que también me agrada alternar con los bourbon de Tennessee como el Jack Daniels y, el Jim Beam, bastante diferentes, por cierto, de los escoceses, pero que igual es agradable cada tanto intercalar.

     ¿ Cuando me gusta tomarlo? Hay algunos momentos especiales, como cuando regresamos a casa después de un largo viaje....me encanta servirme un buen vaso de whisky -que ya vengo disfrutando- y si es posible me siento afuera, en la galería que da al jardín, y allí me relajo; también me gusta ese trago después de haber pasado por alguna experiencia dificil, ya fuese  en lo laboral como en lo familiar, que me sirve como para poner un punto final a la historia vivida; me gusta disfrutarlo, por ejemplo, los domingos casi al concluir el día y con él, un agradable fin de semana, como para animarme a lo que viene desde el lunes; en fin, que lo tengo asociado a aquellos momentos en los que necesito descansar después de un cierto ajetreo.

                                                                            


.....la música !!

      Siempre me ha gustado; desde chiquito. Recuerdo que en la quinta del Tigre había un viejo fonógrafo, a manivela y con púas que había que cambiar a cada rato; los discos eran los viejos 78 y se colocaban uno por uno; había muchos discos y yo me encerraba en un cuartito y me pasaba las horas escuchando. Por las noches, cuando me acostaba, me encantaba escuchar la radio, y me dormía escuchando música, sobre todo operas que se transmitían en directo desde el Colón.

     Al crecer me enganché mucho con el folclore, como el de los Chalchaleros que llegaban desde Salta con un sonido fresco y muy pegadizo; también por aquellos años comencé a tocar guitarra, inclinándome no solo por tocar folclore sino también canciones mejicanas y boleros románticos. Me compraba cancioneros en donde venían las letras y a mí me encantaba encontrarles una música acorde, que muchas veces coincidía con la real.

     Mis padres tenían en casa un enorme "combinado", de radio y tocadiscos, y allí escuchaba los discos que ellos tenían -muchos tangos y música norteamericana- y los míos, que ya había comenzado a comprarme con mis ahorros, y que eran aquellos famosos 33, de vinilo. ¡ Como me gustaba sentarme en el living -cuando no había nadie- y poner mi música a todo volumen. Antonio Prieto; Julio Iglesias; Cortes; Serrat; Aceves Mejía; Cuco Sánchez desfilaban junto a Mina, Ornella o Rita Pavone. ¡ Que épocas!

    Siempre he seguido comprando música.....que primero vineron en casettes y luego en los CD....para terminar -hoy- en mi auto con dos o tres pen drive que me acompañan a todos lados. Durante los viajes una de las cosas que más me gusta hacer es meterme en las casas de música a comprar la típica del lugar y luego, en casa  me gusta mucho escuchar esa música, que los días en que recibo gente me encanta elegir con sumo cuidado.

                                                                             


...las mañanas de los domingos !

     Me gusta la posibilidad de quedarme remoloneando.....sin tener que salir de raje hacia algún lado.....un buen , tranquilo y pausado desayuno.....la prolongada lectura del diario y la revista....en fin.....el puro relajo. Pero al mismo tiempo y sin que esto parezca contradictorio.....me gusta también mucho salir a hacer alguna compra los domingos por la mañana, cuando el día es lindo, porque no hay gente en ningún lado, porque es como si toda la ciudad estuviese a tu disposición, todos tienen tiempo para atender con tranquilidad, la gente parece estar de muy buen humor, de modo que todos nos sentimos un poco como partícipes de una fiesta en donde todo está bien, y lo compartimos. Vivan las mañanas de los domingos!

    En compensación, los atardeceres y la caída de la noche, los domingos, son un bajón.
         
....los libros !

     Crecí entre ellos y siempre estuve -de alguna forma- ligado a importantes bibliotecas. La de mi bisabuelo, adonde me llevaba sigilosamente mi abuelo, era realmente impactante; ocupaba una inmensa sala de por ,lo menos 25 o 30 metros de largo, toda repleta de libros hasta el techo, por ambos lados, excepto el sitio para las ventanas que daban a la calle Juncal, y que me parece, eran tres o cuatro. Mi abuelo no se quedaba atras y siempre su living estuvo rodeado de repisas con libros distribuidos por materia, con fotos y demás recuerdos intercalados, como los tengo yo actualmente en la biblioteca de mi casa, adonde han venido a parar muchos de esos viejos libros, tanto de la primera como de la segunda bibliotecas familiares.

     Papá también tenía un espacio reservado para sus libros, que reunía en un mueble hecho a medida, y que al mudarse cambió por otros que provenían de la de su abuelo y que yo hoy tengo aquí, a mi espalda, con libros que han estado allí, por lo menos, desde hace unos 150 años, y que para mí es un orgullo ser su custodio actual.

    Pero también tengo una enorme cantidad de libros propios, ya que siempre me ha gustado mucho leer, desde aquel primero de Jack London que me leía mi padre -y que aun conservo- pasando por aquellos amarillos de la colección Robin Hood, donde me encontre con Tom Sawer, el Tigre de la Malasia o Tarzán
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      Luego tuve etapas en las que me gustaba leer ensayos, filosofía, política, historia y más tarde me agradaron más las novelas, las históricas, los policiales, de suspenso, biografías, medio a boleo, para finalmente terminar eligiendo mis libros, más que nada, por sus autores, que es lo que ocurre en la etapa actual.

    Me fascina, por ejemplo, la elección para la compra; entrar en una librería sin ningún propósito y dejarme atrapar por lo que salta a mi vista, leyendo las contratapas y escogiendo al final tres o cuatro que me instalo a comenzar a leer ni bien salgo de allí, en el primer café que encuentro. Luego los deposito en el sector de libros a leer próximamente, y en cuanto puedo los voy introduciendo en mis rutinas diarias que, para no cansarme o aburrirme es de cuatro o cinco libros diferentes a la vez: una novela de suspenso; un libro de ciencia; el último de alguno de mis autores favoritos entre los que siempre hay una mujer; una crónica de actualidad, en fin, de todo un poco  

    En fin, que sí, que tengo pasión por los libros, esos compañeros que toda la vida se han pasado contándome historias al oído, o me han enseñado tanto de tantas cosas. Más que una costumbre, un verdadero placer.
                                                                                


....los asados !

      No puedo negar mi genética argentina....y sí....me gusta mucho no solo comer un buen asado, sino también prepararlo, eligiendo los cortes, buscando la leña, preparando las achuras, haciendo el fuego, disfrutando del aroma, calculando el calor, y luego de cortarlo y de servirlo, sentarme a disfrutar del trozo que he escogido, con un buen vaso de vino, del que ya vengo disfrutando desde un rato antes.

         Me gusta, claro está, comerlo acompañado, con familia o con amigos; prefiero los mañaneros en días de invierno y los nocturnos en verano, comenzando con la fresca y si bien siempre tengo costillas, que las hago muy lentamente, chorizos y morcillas y un buen pedazo de carne tipo vacío o colita, cuando el bolsillo y la salud lo permiten me encanta agregar mollejas, chiculines y riñón.

         Es divertido ver como las generaciones que nos siguen disfrutan tanto de los asados como nosotros; es algo en lo que podemos coincidir y compartir; y también me gusta mucho ver como también ellos -que entonces miraban curiosos- se largan a hacer sus propios asados, quizás con otras técnicas o utilizando otras mezclas y acompañamientos, pero siempre con el mismo toque agradable que tienen y tendrán siempre los asados.
                                                                                    


....los vinos !

         Más allá de ser un buen acompañamiento en los asados, los vinos, claro está, tienen su propio encanto y personalidad que hacen que uno pueda disfrutar de ellos en toda ocasión. Me gustan los vinos y, entre estos, me gustan los vinos buenos......no digo esos "vinos estrellas" inalcanzables, pero sí esas franja de buenos vinos que se vienen ofreciendo en nuestro mercado local, cada vez más competitivo.

       De todas las uvas prefiero el malbec, y de todos los terruños me quedo con los de Mendoza, que para mí hoy por hoy son insuperables; de mi zona, del Valle, prefiero el Pinot Noir que se da muy bien, como algunos de Canale o de la Bodega Saurus, de Shroeder. Los salteños son muy buenos vinos, sobre todo el Torrontes y algún blanquito suelto con el que se suelen acompañar las empanaditas de queso, mientras que los mejores Sirah -a mi gusto- son riojanos o catamarqueños, de tierras áridas. De los vinos con cuerpo, me quedo con el Tempranillo, el típico "rioja" español.

      Todos tienen como un momento especial: por ejemplo un buen rosadito como para ir abriendo camino, lo mismo que un champagne seco, son ideales como primeras copas; se puede seguir con Merlot o Malbec, acompañando las entradas frías y terminar con un fantástico Tempranillo español y si escasea, un buen Cabernet Sauvignon. En la misma gama, pero ya de los tardíos o dulces, me encantan las largas sobremesas con algún oporto. 

     Todo esto daría la impresión a cualquiera que le lea que o soy un fanfarrón o un bont vivant, pero nada de eso. No tomo más que un sólo tipo de vinos por ocasión, lo que ocurre que algunas veces la ocasión vá al comienzo; otras en el medio y otras al finalizar, pero no es que siempre tomo esas mezclas, que a lo sumo, en las fiestas, simplemente se complementa el vino con algún champagne bien seco, nunca dulce o sidra que sinceramente no me van.

     En fin, hay tantas alternativas y propuestas como gustadores, y cada cual tenemos nuestros propios gustos, que se reflejan en las bodegas que -además- solemos tener quienes hacemos del vino casi un culto, y adonde guardamos como tesoros, esas botellas añejas, cubiertas muchas veces de polvo, que al igual que nosotros esperan de una ocasión especial, para el deleite compartido.

     Otra especie de costumbre vinculada a los vinos es la de querer visitar diferentes bodegas, sobre todo en lugares diversos, no tanto para observar los modos de su elaboración que suelen ser muy semejantes, sino por las pequeñas modalidades o tonalidades que cada lugar le incorpora al proceso y de las cuales hemos podido disfrutar no solo en nuestro país sino también en el extranjero. 
                                                                        




....el fuego de una chimenea !

       Así como nunca me cansaría mirando el mar, tampoco me aburriría estar mirando por horas, las oscilaciones del fuego, sobre todo en una chimenea hogareña, alguna tarde de invierno. No por nada al mismo sitio se le llama "hogar", y es que todo invita para que sea el centro del centro del encuentro familiar, cuando hace frío.

             De chico, en el Tigre, me cobijaba junto a una vieja Salamandra que estaba en el comedor, y adonde me fascinaba acercarme, sobre todo al momento en el que se le incorporaba la leña por la boca superior, y se encendían o incendiaban más bien, las ventanitas de mica que tenía en su parte superior 

                Después, cada vez que he tenido que elegir una casa donde vivir, ya fuese alquilada o comprada, siempre he querido que tuviera una chimenea, del tamaño que fuese y ubicada normalmente en el living; me gusta que sean bajas al nivel del suelo, como para tener que sentarse para encenderla.....y me gusta ver como se consumen las grandes leñas, sobre todo de quebracho, que luego, cuando son cenizas, trato que permanezcan allí, sin que nadie las saque o limpie el lugar, para que cuando se encienda nuevamente el fuego, vayan aumentando la superficie cubierta con ellas, que así me agrada que transcurra el invierno. 

                                                                          

                                                 
....escribir !

      .....pero no se bien desde cuando lo hago. No recuerdo que lo hiciera de chico, cuando me gustaba más escuchar relatos o, en todo caso, leerlos, pero sí tengo presente que a la edad del romanticismo, que es la adolescencia madura y algo de la primera juventud, ya escribía poesía, que era la manera encontrada como para desahogar penas del alma. Creo que fue entonces cuando comencé a hacerlo, tarde, muy tarde en las noches; en algunas madrugadas y en diferentes bares que me lo permitían hacer, acompañado de alguna bebida fuerte que me entonaba. 

     Durante mi etapa universitaria, con un grupo de amigos se nos ocurrió editar una revista, y allí escribía editoriales sobre política universitaria, y luego la profesión de abogado me obligó a tener que esmerarme en los relatos, para así poder convencer de las razones de mis ocasionales clientes, y así seguí, escribiendo "profesionalmente" pero no de manera profesional, ya que nunca lo he hecho por dinero, aun cuando en algún trabajo rentado, mi tarea incluyera la redacción de discursos que luego se pronunciaban en el recinto legislativo.

     Y así un buen día llegué a ser juez, y entonces mi labor consistía en dictar sentencias, que por entonces eran escritas, y me pasaba las horas escribiendo, a mano, como siempre lo hice y lo sigo haciendo cuando se trata de cuestiones que son importantes o que a mí me importan. Todos los días salían varias y de diferentes cuestiones, tanto civiles como penales o laborales, ya que en la diversidad de temas encontraba una diversión sin rutinas, y cuando me retiré del tribunal, los relatos hasta entonces veraces, se convirtieron en ficciones, que me entretenían más, sobre todo, porque tenían mucho menos compromiso con la verdad.

     Allí es cuando descubrí ese mundo maravilloso "del invento", de la fantasía, del poder de la imaginación casi sin fronteras, y me puse a escribir por diversión, primero cuentos, pequeñas historias que se me ocurrían y que saltaban al papel con bastante espontaneidad; y luego las historias se alargaron para transformarse en novelas, en donde cada protagonista tenía su propia personalidad, que se me imponía, y en donde uno va medio como navegando en la oscuridad, sin saber bien por donde anda y, sobre todo, hacia donde avanza, hasta que se hace la luz y todo se vuelve claro e inteligible.

     Me gusta escribir....claro está.....me gusta mucho.....y estos blogs de internet a los que hoy por hoy recurro, son una nueva manera de poder estar mi interior en contacto con el mundo de afuera, el que sea y con quien sea que fuere el que en este o en otro momento, me lea, y así poder sentir que me mantengo vivo.                                                                               


                                       


                                    
..... y poder mantener una larga charla !

      Disfruto mucho de una buena conversación.....sobre todo de esas charlas íntimas, de mucha confianza, donde todo se vuelca hacia afuera con la necesidad de compartir. Son conversaciones de ida y vuelta; donde se habla y sobre todo se escucha; donde se aprende; donde se entiende; y quizás hasta se perdone. 

     Son esas conversaciones vivas, muchas veces inesperadas, que se dan con tiempo y sin prisas, en una casa, en un café, durante un viaje largo, con miradas a los ojos y sentimientos que se expresan con un cariño más que contenido, escondido. Se nos pueden pasar los minutos y también las horas conversando.....y pueden ser simples diálogos individuales o entre varios, pero sin multitudes, y en un ambiente propicio, relajado.

    Son esas charlas que cuando concluyen uno se queda en paz, con la sensación de haber contribuido en algo y también de haber crecido un poco más; son como esos buenos libros en los que uno se queda como detenido, pensando, luego de leer la última frase, con una leve sonrisa en los labios. Esas charlas me pueden!