jueves, 25 de junio de 2020

Las ollas a presion y la pandemia.


     Hace muchos años, en mi casa de soltero, se cocinaba en una olla que era a presion y que habia que asegurar muy bien para que su tapa no saltara por medio de una sofisticadas manivelas, porque trabajaba en base a la presion del agua hirviendo. No me acuerdo si la comida salia mas rica, creo que mas rapida si, y que era un riesgo tremendo cocinar con ella sin adoptar los recaudos de seguridad requeridos al momento de retirar la tapa para que todo no volara por los aires.

     Mucho mas aca en el tiempo los argentinos vivimos la terrible experiencia de la crisis del año 2001 en que no por razones fisicas sino economicas todo volo por los aires por alguna razon semejante. Durante el gobierno de Menem, su Ministro de Economia -el mal recordado Domingo Cavallo- le propuso como alternativa para frenar la inflacion  galopante en la que estabamos inmersos, equiparar el nivel de nuestro peso al del dolar estadounidense, de modo de lograr que la misma estabilidad de esta moneda se traspasara asi, magicamente, a la nuestra, lograndose durante un buen tiempo la misma estabilidad ficticia porque, claro, nuestros parametros economicos no eran los mismos que los de EE. UU.

     ¿ Y que paso ? Que nuestra inflacion tradicional y criolla habia continuado inalterable su camino ascendente, corroyendo nuestra moneda que, en los hechos, se fue subterraneamente deteriorando con relacion al dolar y generando una especie de presion, al estilo de la olla, porque lo cierto es que nos habiamos quedado muy atras del famoso uno a uno de Cavallo; de modo que cuando un nuevo gobierno debio plantearse como salir de esa asfixia en la que se habia colocado al peso de una manera pausada y con un estricto control sobre las consecuencias, para evitar el desmadre que toda situacion de presion genera, no se pudo.

     Es cierto que ese nuevo gobierno no ensayo nada, quizas porque se presumia cuales serian las consecuencias de "destapar la olla", y  lo que tanto se temia fue lo que en definitiva ocurrio y, como no podia ser de otro modo, en no mas de unos pocos dias la equivalencia del peso respecto del dolar habia recuperado su deteriorado aspecto y del uno a uno pasamos al uno a catorce, con el tremendo impacto economico que todos recordamos y del cual nos costo bastante tiempo recuperarnos -practicamente todo el gobierno de Kirchner  que le sucedio- bajo un control de pautas muy estrictas que diseño su Ministro Lavagna.

     Hoy, a casi cien dias de convivir con el Covid 19, entiendo que estamos frente a una doble presion de caracteristicas bastante parecidas a las del 2001 porque por un lado no se sabe bien como podremos salir de este aislamiento que ya lleva, con todas sus idas y vueltas, cien dias, y al que hemos sido obligados a aceptar como unico medio de evitar la expansion del virus, de una manera tal que no se deban pagar los altos costos en vidas que han padecido otrros paises mas arriesgados o menos conservadores, ante la falta de cualquier otro medio que permita combatirla. Y esto, que no se sabe como hacer para salir sin tantos costos, ha generado en los gobernantes una suerte de diferente actitud ya que algunos se muestran mas temerosos que otros a la hora de tomar ciertos riesgos, para no transformar los buenos resultados de una pandemia controlada en un verdadero desastre sanitario.

     Pero por otra parte la presion ya ha desbordado a la gente, harta de tantos cuidados fundados en un aislamiento que se ha comenzado a poner en tela de juicio en cuanto a su eficacia, con argumentos que tambien son convincentes porque, finalmente, se ha comenzado a advertir que tampoco ese prolongado aislamiento lograra detener lo inevitable, y ya alguno ha lanzado la propuesta de soltar todos los cuidados, excepto con los mas vulnerables. 

     Este es un gran problema ¿ cual habra de ser la mejor manera de lograr abrir la olla pero con la prudencia necesaria como para que no todo vuele por los aires? Y lo peor es que no veo, a esta altura de los hechos, que quienes asesoran a nuestros gobernantes cuenten con conocimientos suficientes fundados en la experiencia de otros paises, como para poder aconsejar alguna medida medianamente acertada, y temo que de seguir asi, paralizados y atados a un solo libreto, en cualquier momento el tema nos estalle en las manos.

       Ahora nos anuncian que, por un par de semanas se volveran a fijar las restricciones estrictas del comienzo, para atemperar la velocidad del contagio, cuando esto no ha logrado avanzar sino dilatar lo inevitable. Tenemos que cruzar el rio porque la vida sigue del otro lado. Bien ¿que esperamos para comenzar a nadar? Sabiendo que esto es asi, comencemos a cruzar; de a poco; primero los mas fuertes, como siempre; dejando para el final a los mas debiles, pero comencemos a cruzar!! No nos volvamos a sentar en la orilla del rio a esperar ¿que?.

        Obviamente no soy un epidemiologo, aunque durante estos cien dias de enseñanza forzada algo he comenzado a enterarme de como funciona todo esto y de las distintas variantes que ofrece el cruzar la pandemia por el medio ya que como todas las crisis, lo primero que hay que hacer en aceptar que existe para luego -cuanto antes- atravesarla por el medio; asi, sin anestesia y recordando adonde nos llevo la prudencia y cautela paralizante de De la Rua para encarar el fin del uno a uno.

       Y puesto a pensar se me ocurrio que se podria recurrir a las estadisticas para saber del comportamiento etario frente al virus. ¿ Cual fue la edad de aquellos que padecieron el virus sin consecuencias groseras ? Y bien, al resto de la poblacion de la misma franja habria que alentarlos a cruzar el rio,  liberandolos de todas las restricciones a las que hoy se los somete, excepto claro esta aquellas muy masivas y evitandoles el contacto con la poblacion mas vulnerable, para que asi, paulatinamente, se vayan contagiando e inmunizando sin mayores costos fisicos, de modo de poder  contribuir a una circulacion inmunizada y a la par, estar en condiciones de donar plasma que parece ser un antidoto bastante eficaz.

               Ojo! No digo que esta deba ser la receta; es solamente un ejemplo; pero si afirmo que algo mas que aislarnos a todos tiene que existir, porque si seguimos detenidos a la vera del rio aguardando de una especie de solucion milagrosa, no quiero ni pensar en como -otra vez- esto termina muy mal y un buen dia llega una crecida y nos barre a todos.
     


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miércoles, 22 de abril de 2020

El Covid-19 y el abuelo de mi abuelo.-


     Corre el año 2020 y en todo el mundo estamos atrapados por este coronavirus que nos tiene a todos aterrados, sobre todo a la población mayor, llamada "de alto riesgo". Y así, de la noche a la mañana, los viejos hemos comenzado a ser sujetos de todo tipo de cuidados especiales, sobre todo para no alterar las estadísticas por las que cada país compite para resguardar sus trágicos datos de la mirada de los otros, no vaya a ser que les desequilibremos el promedio.

     Asi es como hoy, en algunas ciudades no solo se nos ha impedido salir a la calle sin permiso, sino que -como en la mía- lisa y llanamente, haciendo un abuso intolerable sobre la libertad de las personas,  no nos dejan salir a la calle bajo ninguna circunstancia, ni siquiera para salir a hacer una compra al almacén o a la farmacia; los niños de ayer se vengan así de los viejos de hoy poniéndonos penitencias en su momento reservadas a ellos. No digo que estén mal los cuidados; sería un necio; pero me parece que atropellar hasta esos extremos nuestro discernimiento, como si fuésemos unos bobos o personas incapaces de resolver por nosotros mismos, y además generalizarlo a toda una enorme población que hoy constituimos los viejos, no solo me parece una tremenda estupidez sino además una enorme injusticia.

     Es que nosotros somos los primeros en querer resguardarnos y apelar a todos los medios y remedios posible para evitar contraer una enfermedad que sabemos que para una gran mayoría de nosotros  será letal. Estamos asustados, o para no hablar en nombre de otros, yo estoy muy asustado, no tanto por la gripe con nombre propio que este año nos visita, sino por todas las patologías anteriores con las que cargo y que, cuidadosamente, vengo atendiendo con muchísima atención desde hace muchos años.

     Presión arterial alta, diabetes, colesterol, insipiente Epoc y alguna que otra cosita, bien controladas y medicadas, algunas desde hace más de 30/35 años, pueden terminar conmigo en un par de días si se juntan un rato con el famoso Covit-19 cuya aparente gravedad radica en agravar superlatívamente aquellas deficiencias que vengo arrastrando por años, impidiendo que los fármacos que me mantienen en pie desde hace años, cumplan su objetivo de resguardarme.

     Es increíble, entonces, que todos los avances científicos que hoy en día nos permiten a los viejos seguir disfrutando de una vida normal, de repente pierdan su mágica aptitud de mantenernos con vida para inclinarse ante un pequeño microbio que tire por la borda tantos años de impecable labor médica y farmaceutica. Si hasta uno se podría poner a pensar si no ha sido adrede!!

     Es cierto que, cada tantos ciclos, estas epidemias generales se ocupan de diezmar a determinados tipos  de individuos; recuerdo bien la epidemia de poliomielitis que padeció la población infantil allá por los 50, que obligó a suspender el inicio de las clases como hasta el mes de abril; también que muchas veces son zonas o lugares determinados los más propicios para el desarrollo de estas epidemias, y siendo así, no puedo rechazar la idea que alguna vez nos debería tocar a nosotros, los mayores.

     Por eso es que estoy asustado; no por no cuidarme o descuidarme sino por el contagio involuntario que podría terminar conmigo en 48 hs. Siempre he pensado que a las personas que van a morir -salvo algún accidente- se les permite como un cierto espacio de preparación que, en el caso de enfermedades terminales, es casi inevitable que no lo utilicen. En el caso de un accidente -lo experimenté hace unos años- hay como un pequeño intervalo, muy breve, durante el cual uno puede arreglar sus pendientes, siquiera con la intención.

    Pero esta situación ambigua por la que hoy estoy atravesando me causa una especie de angustia  que no puedo manejar porque sé que estoy sano, pero que en cualquier momento puedo dejar de estarlo. Es como vivir caminando por una especie de cornisa con el riesgo de caer en el vacío en cualquier momento . Muy difícil de expresarlo, por otra parte, porque como uno está bien, y así nos ven los demás, es hasta absurdo transmitir que uno tiene miedo, pero es así. 

     Y además, como uno tampoco le quiere transmitir a sus seres queridos su propia angustia, no me queda otra alternativa que venir a refugiarme en este blog de relatos por lo menos para sacarme de adentro todo esto que hoy estoy sintiendo. 

     Pensaba anoche en el abuelo de mi abuelo materno, el Dr. Adolfo Korn, médico rural que ejerció su profesión en San Vicente a finales del siglo XVIII. Es que durante la epidemia de la fiebre amarilla que azoló a Bs. As. allá por 1871 integró la Comisión Popular que se constituyó para combatirla y por ahí andaba, de casa en casa, haciendo lo que se podía para combatir la epidemia.

     Su heroico comportamiento de entonces le valió recibir de propias manos del Presidente Sarmiento una cruz medalla de plata, a la manera de la Cruz de Hierro francesa  que se entrega a los combatientes de guerra, como aquí solo volvió a suceder con los ex-combatientes de Malvinas, y que hoy la  guardo aquí, a mis espaldas, como una reliquia. Y pensaba en él porque al mismo tiempo que refrescaba aquella historia, le pedía que, desde el lugar en donde sea que estuviese, me transmitiera algo de su fortaleza de entonces, no solo para poder alejar de mí esta sensación angustiosa que hoy padezco, sino para que si  llegara el caso de tener que padecer del virus, poder con serenidad entregar mi vida -plenamente vivida, por otra parte- con total serenidad.



     

sábado, 4 de abril de 2020

Mateo 1,24 y 2,10


     Estamos en cuarentena por la pandemia del Coronavirus y, además, en Cuaresma, a un día del Domingo de Ramos, el inicio de esta Semana Santa tan especial. El bueno del Padre Erasmo Reyes, antiguo Párroco de Fernández Oro, todos los días nos envía un mensaje de fe muy esperanzador y adecuado a las circunstancias que estamos viviendo.  Una de sus sugerencias ha sido invitarnos a leer el Evangelio de san Mateo, el primero de todos los que fueron escritos -hacia el año 50 o 60- y así lo hice, desde hace unos días

     Si bien no se sabe con certeza parecería que efectivamente fue escrito por Mateo, quien fuera un publicano, vale decir un recaudador de impuestos para Roma y por ende muy odiado por el pueblo judío, no obstante lo cual fue incorporado por Jesús al grupo de Apóstoles de su causa. Este Evangelio, además, fue escrito para ilustración de los judíos que paulatinamente se fueron convirtiendo al cristianismo, ya que una gran parte de la primitiva familia cristiana tenía ese origen y, por ende, en este texto hay numerosas referencias al Antiguo Testamento, como una prueba o demostración de ser una continuación del mismo mensaje divino.

     De los dos capítulos que estuve leyendo en estos días me han quedado como dos reflexiones propias. La primera es con relación a un tema que ha obsesionado durante muchísimos años a los doctrinarios de la Iglesia Católica y es si Jesús llegó a tener más hermanos, porque temen que de ser así tiemble el dogma de la Virginidad de María. Queda bien claro en el texto que la concepción de Jesús fue realmente milagrosa, situación que generó todo tipo de dudas previas en Jose su prometido, hasta que un ángel en sueños le explicó lo sucedido, poniéndole las cosas en claro. 

     Todo este mensaje vinculado con el milagroso nacimiento, a decir verdad, no contradice en absoluto la posibilidad de que luego María no hubiese podido tener más hijos, como lo tenían todas las familias judías de entonces y a la cual ellos también aspiraban. En el texto en griego casi simultaneo al publicado por Mateo en el siglo I, y que luego fuera traducido al latín en la Vulgata, se escribe literalmente que luego de haber recibido Jose el mensaje del ángel " recibió a su esposa y no la conoció hasta que dio a luz a su hijo ", y en la versión en español dice que " ella dio a luz a su hijo primogénito   (Mt. 1, 24-25).
      Y en otra parte de este mismo Evangelio se relata que en un momento en el que Jesús estaba predicando en su patria le avisaron que estaban su madre y sus hermanos que querían verlo (Mt. 12,47-48), texto que siempre ha puesto en figurillas a los interpretes canónicos que se niegan  aceptar esta realidad como si de ello pudiera resultar una ofensa a María.

     Es que para pensar así se tiene que considerar que el hecho de concebir entre un hombre y una mujer es algo pecaminoso, típico pensamiento castrador, cuando en realidad es un acto sublime en el que se comparte con Dios nada menos que el hecho de la creación. Dios nos hizo a los hombres a su imagen y semejanza. ¿ Podría acaso haber ideado un acto pecaminoso para nuestra gestación ? ¿Podría habernos asociado de esa forma a su tarea creadora ? Es ridículo.

     Son y han sido siempre  mentes muy pequeñas las que han forzado argumentos para "salvar" a María de las "garras" de Jose, cuando lo importante es que ocurrió un milagro con el nacimiento de su primogénito, como se dice en el Evangelio con referencia a Jesús, y a esto en nuestro idioma señala al primero de varios hijos; si no hay más hijos no hay primogénito, hay un hijo y punto.

     Además en ese texto original que la Vulgata lleva al latín en forma literal, se dice claramente que Jose "no la conoció a María" (vale decir que no la abordó sexualmente) "hasta que el niño nació" Y esto es así porque lo importante es reconocer la filiación divina de Jesús y para eso fue escogida María siendo virgen, para concebir sin contacto con Jose que era su prometido. Después, ya producido el nacimiento ¿ para qué se querría preservar esa virginidad ? Lo normal y lógico es que ambos constituyeran una familia normal y corriente para su época, con muchos hijos, y así debió de ocurrir.

     Es más, en uno de los Evangelios apócrifos, que no están reconocidos por la Iglesia como textos sagrados pero cuya existencia y antigüedad no se ha puesto nunca en duda, se dice claramente que Jesús tuvo varios hermanos y hermanas; identifica al mayor de ellos con el nombre de Juan; relata que éste estaba muy enojado con su hermano mayor porque siendo extremadamente religioso, como buen judío ortodoxo advertía los desvíos de la prédica de su hermano respecto de las enseñanzas clásicas; y lo enfurecía que al morir Jose su hermano mayor hubiese abandonado a su familia para irse a predicar, cuando su obligación de primogénito -conforme a la ley de Moises- era hacerse cargo completo de su familia, rol que en cambio le tocó asumir a él.

     Relatan esos textos que tanto Juan como la misma María no se quisieron comprometer con la prédica novedosa de Jesús, y en el caso de la madre recién se acercó a abrazarlo cuando iba camino del calvario, y se quedó junto a él al pié de la Cruz, para luego de la muerte unirse a los Apóstoles y permanecer con ellos hasta Pentecostés. En cuanto a Juan, como perfecto judío que era, siguió despotricando contra su hermano hasta que finalmente vio la luz.

     Y así como fue vehemente para discutirlo, luego también lo fue para adherirse a sus doctrinas, no solo convirtiéndose al cristianismo, sino llegando a ser el primer obispo de Jerusalem, y conduciendo a su primitiva Iglesia. Pienso que sería mucho más convincente que la Iglesia católica reconociera este relato, mucho más cercano a lo humano, que de ninguna manera desconoce lo divino, y aceptando que María y Jose fueron un matrimonio normal, y que lo único excepcional fue la incorporación milagrosa de Jesús a sus vidas, de perfectos y fervientes judíos, a quienes un buen día su hijo mayor se les reveló y se volvió "medio loco" (al decir de sus contemporáneos cercanos) porque tampoco ellos podían creer que realmente fuese el Mesias prometido desde tantos siglos antes, hasta que los hechos posteriores a su muerte les corrieran el velo que les impedía ver.

     Una segunda reflexión que me ha suscitado, en este caso, el segundo capítulo de este Evangelio es el tema de la visita de los Reyes Magos, a los cuales se les dedican bastantes párrafos. Es que no me parece por el relato que hubiesen llegado para adorar a Jesús en el pesebre, como siempre se los ha representado, sino algún tiempo después. Veamos porqué.

     Textual "la estrella que habían visto en oriente iba delante de ellos, hasta pararse sobre el sitio donde estaba el niño" (Mt 2-9). No dice ni se menciona a ningún pesebre o cueva como en cambio se dice de los pastores que vinieron  adorarle en forma inmediata a la del nacimiento. Es más, el texto de Mateo sigue así: "y entrando en la casa, vieron al niño con María, su madre y postrándose le adoraron (Mt 2-11) Aquí no solo no tenemos referencias al pesebre sino que se habla concretamente de "una casa", y esta debió ser la morada que ocupaban una vez vueltos de Belén en donde, seguro, no vivían, o sí, pero no en aquel pesebre del nacimiento.

     No dicen los Evangelios donde estaba esa casa, pero con seguridad que no era en Nazareth que es desde donde Lucas indica que habían partido para empadronarse en Belén (Lc. 1-4) y adonde los sorprendió el nacimiento. Es que aun si se quedaron allí, no sería en el pesebre sino en una casa. El relato sigue con la reacción de Herodes cuando por esos mismos magos sabe del nacimiento del "rey de los judíos", vale decir nada menos que su cargo, Magos a quienes les recomendó volver con el dato del lugar en donde el nuevo rey moraba. Pero como esto no ocurrió, ya que los Magos retornaron por otro camino (Mt 2-12), se enfureció y mandó matar "a todos los niños que había en Belén y en toda su comarca, de dos años abajo, conforme al tiempo de la aparición de la estrella que había averiguado de los magos" (Mt 2-16).

     De ahí se puede concluir que si Herodes había "cuidadosamente" averiguado sobre el tiempo de la aparición de la estrella a los magos y ordena dar muerte a todos los menores de dos años, este tiempo bien coincide con el que pudieron demorar los Reyes en viajar desde el Oriente, probablemente Persia (hoy Siria), porque la estrella jamás podría haber aparecido antes del nacimiento. Tenemos así que el niño, al momento de la adoración, ya tendría su tiempo de vida, al menos uno o dos años, y por ende ya la familia estaría instalada en una casa, sino en Belén en algún otro sitio de la comarca, vale decir, de la Judea.

     Es cierto que Mateo relata los tres hechos en forma sucesiva: Anunciación, Nacimiento y Adoración de los Magos, pero esto no significa que debieran necesariamente ocurrir secuencialmente uno detrás del otro; simplemente Mateo omitió datarlos ya que, por ejemplo, entre la Anunciación y el Nacimiento también debió transcurrir el tiempo de la gestación, la visita a su prima Isabel que con todo detalle relata Lucas (1,39-56,) en donde permaneció tres meses.

     Hay otro detalle más que me parece que corrobora esta idea y es que luego de haber tenido que huir la familia a Egipto, cuando un ángel le anuncia a Jose que por haber muerto Herodes ya podian regresar, según Mateo, sabiendo José que quien reinaba ahora era el hijo de aquel, "temió ir allá" y avisado en sueños se mudó a la región de Galilea, por ende fuera del alcance de aquel, a una ciudad llamada Nazareth (Mt. 2,22-23), que era una pequeña aldea en donde vivían los padres de María porque sí se sabe que fue alli adonde se produjo la Anunciación.

     Por lo tanto si Jose temió volver a Judea, que es donde en una casa vivían cuando llegaron los Magos, y todo indica que es ahi adonde estaban regresando, queda claro que el pesebre fue el lugar del nacimiento pero no el de la adoración de los magos y, además que esto debió ocurrir bastante tiempo después, y no como nos marca la tradición en forma inmediata a la del nacimiento-.
 


 


martes, 24 de marzo de 2020

A proposito de la pandemia


     En estos dias de tener tiempo como para poder mirarnos hacia adentro -obligadamente- estuve pensando sobre el tema de la ausencia de casualidades porque, a decir verdad, cada dia estoy mas convencido de la existencia de un orden universal que nuestras limitaciones temporales no nos permiten apreciar, pero que cada tanto nos da como estos sustos para obligarnos a repensar sobre aquel orden y cual es o puede ser nuestro aporte al mismo.

     El universo, tal y como nos ha sido enseñado en las clases que recibimos en la escuela es ese complejo de estrellas, planetas, vias lacteas, etc. etc, en el cual la Tierra, nuestro habitat no es mas que una esfera que gira alrededor del sol que es de donde proviene toda la energia y que junto al agua, nos proporcionan todo lo indispensable como para poder sobrevivir.

     Empero todo eso, que es cierto, no es completo ya que por universo debemos considerar mucho mas que lo astrologico. Es que la sociologia, por ejemplo, tambien se integra al universo, como las ciencias que nos van descubriendo grandes misterios, la filosofia que nos explica el sentido de las cosas y finalmente la espiritualidad, que puede ser religiosa o laica, pero que tiene un protagonismo jerarquizado al momento de integrarse al universo, toda vez que se conforma con nuestro propio espiritu individual, con todo lo bueno y lo malo que eso supone.

     Somos una pequeña parte de un todo, de una totalidad mas alla de lo astrologico. Integramos y conformamos con nuestro ser interior ese universo y, lo que es mejor -o peor- es que influimos en el, querramos o no, porque ya somos parte integrante e indisoluble de el. De ahi la tremenda importancia y la gran responsabilidad que tiene el pensar y hacer las cosas bien, porque no somos un individuo sino que conformamos lo que ya se llama la "inteligencia colectiva".

     Uds habran advertido como algunas especies menores como los pajaros o los peces se conducen sincronizadamente al momento de trasladarse de un lado a otro o de tener que enfrentar a un peligro en comun, etc. Pues bien ello es asi porque ya tienen desarrollada esa inteligencia colectiva que les permite a cada uno reaccionar de la misma forma y a la vez porque su inteligencia es comun a todos, vale decir, compartida o colectiva y el hombre, como parte esencial del universo, tambien avanza en ese mismo sentido, como para llegar en algun momento de su historia a poder reconocer la existencia de una inteligencia colectiva, en la cual el aporte de unos beneficie -o perjudique- a todos.

     Fijense en lo que esta ocurriendo con la forma de atacar esta pandemia que hoy azota al mundo, en donde lo que ocurre en un extremo de la tierra rapidamente se propaga a todos los demas sitios y hace que todos tengamos en este momento un enemigo en comun. ¿ Y como reaccionamos? Pues procurando encontrar paliativos en conductas sociales semejantes en tanto la ciencia nos provea de una alternativa farmaceutica para triunfar en el combate.

     Sin embargo mientras esto ocurre son las conductas sociales universales  las que nos van a proteger a todos y aquellos que no las cumplan, como bien sabemos, nos estaran atacando a los demas, como ocurriria si un pajaro o un pez decide no acatar lo que su inteligencia colectiva le indica. Esa conducta de acatar lo que esta indicado, por voluntad o por la fuerza,  es lo que nos va a permitir sortear el peligro comun que nos acecha.

     Decia mas arriba que por integrar nuestros respectivos espacios interiores, son nuestros pensamientos, deseos, aspiraciones, etc. los que se integran al universo conformando una generalidad que, finalmente, puede transformarse en una espiritualidad compartida o colectiva.

     Aqui retorno al tema inicial de la ausencia de casualidades para volver la mirada sobre una palabrita que traduce un estado de espiritualidad colectivo o mas bien un inconsciente colectivo derivado de un sinnumero de conscientes individuales. Esa palabrita magica es el "sincronismo". ¿ Que es el sincronismo? Pues la aptitud de la mente de adelantarse a lo que va a ocurrir, ya sea con el pensamiento o bien con el sueño.

     ¿ No les ha pasado de pensar mucho en una persona y de repente, "casualmente" o nos llama o nos la encontramos en la calle? ¿ O de querer mucho algo sin saber como hacer para resolverlo y tiramos el problema al universo y llegado el momento, se nos entrega la solucion perfecta? No son casualidades sino sincronismo: dos hechos aislados que se sincronizan en tiempo y espacio para lograr un resultado que el inconsciente colectivo  ya tiene previsto porque somos parte integrante de ese universo entendido no astromicamente sino como universalidad.

     Y asi las cosas, entiendo que hoy por hoy, el pensamiento de todos es que esta pandemia pase, con la menor cantidad de daño posible y que todos recuperemos nuestros habitos y costumbres. Pero si bien esto ocurrira, tarde o temprano, cuando tenga que pasar, hoy hay ya muchas inteligencias adelantándose con su pensamiento para que no todo vuelva a ser igual; que hayamos aprendido la lección; que nos comportemos mejor, todos, pero fundamentalmente quienes mayores responsabilidades tienen al momento de dirigir las conductas humanas.

     Es de desear, entonces, que esas mentes lúcidas logren el efecto de sincronizar sus pensamientos como para erradicar en los hechos todas aquellas conductas humanas que atenten contra la universalidad por dar preeminencia al individualismo. Eso seria un sincronismo cien por cien positivo y se puede saber que asi sera en la medida  en que, si no todos, al menos muchos, una gran mayoria, asi lo pensemos porque de ser asi, el universo -que repito se integra con todos nuestros conscientes y deseos- al generalizarse, lograra convertir en hechos ese deseo colectivo.


sábado, 4 de agosto de 2018

New Orleans


     ¿ Que puede llevar a una persona a querer conocer una ciudad, lejana de la propia, cuya temperatura media ronda los 35o. de calor y con una humedad cercana al cien por ciento, y  que tampoco tiene mucho de extraordinario como para mostrar?  En mi caso, fue la necesidad de recorrer "in situ" sitios que se han ido quedado prendados en el alma, desde que era chico. Es que leyendo entonces las aventuras de Tom Sawyer uno se fue formando como una idea de ese mundo, de ese lánguido rio Mississippi que se extiende a su vera, del barco con grandes ruedas que lo recorre mansamente, y también el poder conocer las calles y lugares emblemáticos en donde nacio el jazz que durante mi primera adolescencia me tenia fascinado, al punto de haber logrado ir a escuchar "en vivo"  a esa trompeta maravillosa que fue " Satchmo", Louis Armstrong cuando toco en el Opera, a mis doce o trece años y sin compañía adulta Una fiesta!

      Con el correr de los años cayo en mis manos el libro de John Kennedy Toole, "La conjura de los necios", que mas alla de cierta pesadez en la escritura, lo cierto es que pintaba muy bien todo ese ambiente del Barrio Frances en donde se desarrollaba la historia, todo lo cual fue multiplicando mi deseo de poder llegar, alguna vez, a conocer esa, para mi, fascinante ciudad, caminar largamente por el French Quarter donde nacio su historia; impregnarme de jazz; buscar esas viejas casonas de madera y hierro, con cuidados jardines y espaciosas galerías al frente, con comodos sillones de mimbre o acogedoras mecedoras, y realmente con todo eso con lo que me encontré, a pesar del calor y de la humedad insoportables, junto a una alegría incansable y desbordante a lo largo de todo Bourbon St., en una insolita caravana de alegres personajes que tanto de dia como de noche disfrutan de una libertad alucinante para hacer "lo que se quiera" sin ofender ni molestar a nadie. Una maravilla !

     Fundada alla por los inicios del siglo XVIII sobre la margen izquierda del delta del Mississippi por los franceses, quienes le impusieron ese estilo tan propio que aun la distingue de sus vecinas norteamericanas, fue secretamente cedida a España mediante un tratado de paz, para indignación de los franceses que por entonces ( 1763) la habitaban, quienes procuraron resistirse mientras pudieron, hasta que todo el peso del terror logro finalmente aquietarlos, al menos hacia afuera.

     Pero fueron esos franceses los que diseñaron la estructura edilicia que aun se mantiene, con esas casas de no mas de dos o tres pisos, todas con balcones sostenidos por columnitas de hierro forjado que todavía soportan el peso de las personas o grandes grupos que desde ellas se asoman hacia las angostas calles del Quater. Los españoles, en cambio, diseñaron con su propio estilo un sector central, frente al rio, donde levantaron la impresionante Catedral consagrada a San Luis rey de Francia; el Cabildo, la Curia y una elegantísima y enorme plaza -el Jackson Sq.- con fuentes y canteros, en donde las personas se reunian a disfrutar algo de fresco, al atardecer, y que hoy permanece rodeada de pequeños futuros musicos o algo mas consagrados, procurando repicar con sonidos antiguos o nuevos, esa cierta melancolía de la música afroamericana.

     Pero a comienzos del siglo XIX llego hasta España la mano dura de Napoleón que retrotajo la cosas al estatus anterior, pero no para incorporarla a Francia sino simplemente para vender la ciudad a la recientemente nacida Confederación de Estados Americanos que la incorporo a sus filas como un Estado mas, y asi permanecen hasta el dia de hoy: integrados a los Es. Us. pero con un estilo y características propias y singulares, producto de esa mezcla que produjo el disímil origen de su población: francesa, española, hispana, norteamericana y de gente de color, antiguos esclavos, que hoy con su piel morena son la mayoría, razón por la cual, quizás, se trata de una población casi olvidada y librada a su suerte por parte de los sucesivos gobiernos centrales, ya se trate de republicanos o demócratas, tal como sucedió con el desastre causado por el huracán Katrina en el año 2005 que diesmo su población en mas de dos tercios y destruyo sus construcciones, invadidas por las aguas del cercano lago Pontchartuen que luego de romper los diques que las contenían se volcaron abiertamente sobre toda la ciudad, construida varios metros por debajo del nivel del mar.

     Fui feliz recorriendo esa ciudad hoy casi toda reconstruida, con gran esfuerzo, sobre todo propio. Tienen una Catedral impresionantemente grande, al mejor estilo europeo, consagrada -reitero- a san Luis IX, el rey de Francia, y en donde -para variar- me esperaba una imagen de santa Teresita, pero también nos llegamos hasta el barrio del Temple, el de los antiguos esclavos libertos, en donde la iglesia de los Agustinos custodia -en su exterior- las tumbas de viejos esclavos  a quienes solo allí se podía enterrar, y a quienes les rendimos un sentido homenaje.

     También me emociono mucho recorrer el inmenso parque Louis Amstrong, dedicado al esparcimiento y la diversión, con una inmensa estatua del músico en el centro, ante la cual permaneci como inmóvil mientras en mi retina se confundia mi mirada entre lo que veía y lo que recordaba de aquel viejo concierto del Opera, como superpuestas. Algo en mi interior me decía que con ese emotivo encuentro se cerraba mi pendiente.

     Otra muy agradable parte de la visita fue el poder recorrer, a pie y pausadamente, las silenciosas calles del Garden District, y esa interminable muestra de casas antiguas de grandes dimensiones a comparación con las del resto de la ciudad, hoy totalmente reconstruidas pero manteniendo su estilo inicial, de madera y hierro forjado, con grandes jardines, perfectos y esas inolvidables galerías de ensueño al frente, dispuestas para el alivio y el descanso vespertino. Recorriendo esas calles dimos con el antiguo cementerio, semejante al de la Recoleta pero muy abandonado, y supimos que hasta allí llegaban los cuerpos de los fallecidos acompañados de esa música tan típica como triste del llamado Jazz Funeral, que estos momentos, mientras escribo, sus melancólicos sones me acompañan.

     Tiene New Orleans, como toda ciudad moderna, una parte importante destinada al comercio elegante y al mundo financiero. Se encuentra sobre  Canal St. una avenida repleta de fastuosos hoteles, negocios de las marcas mas importantes, un impresionante casino abierto las 24 hs., restaurantes buenos, medianos y sencillos, pero esta parte ya no es tan singular porque es compartida con las de cualquier ciudad del mundo. La recorrimos, inclusive en esos viejos tranvías que aun circulan por sus calles, pero una y otra vez volvíamos a nuestro Quarter French; a la elegante pero con su propio estilo, zona de la Jackson Sq., a sus restaurantes de comidas típicas, la creole; al mercado francés, junto al rio, donde desde siempre se reunen los típicos feriantes tanto de frutas y verduras como de artesanías para todos los gustos y calidades. Es en ese lugar en donde tambien se encuentra un viejo y conocido comercio gastronomico -el Café du Monde- tradicional centro de reunión de la población mas elegante, hoy convertido en un especie de santuario repleto de turistas que le hacen perder todo su encanto, y al que no entramos porque preferíamos lugares con menos gente y "mas sabor"local

    Y asi fueron pasando nuestros tres días de fiesta y mucha música por las noches;  disfrutando de un largo y tranquilo paseo por el rio, en uno de aquellos inolvidables barcos a vapor, que aun hoy continúan impulsándose con esa misma energía, como es el caso del famoso "Natchez", en el que su impecable y elegante restaurante de abordo  mientras viajábamos se celebro una boda a todo trapo, mientras una bandita típica de trompeta, piano y guitarra nos seducia con esa nostalgia del jazz de comienzos del siglo pasado. Un sueño !

   Cumpli asi con un viejo deseo, y me fui muy feliz, pleno de esa desbordante alegría contagiosa que tiene su población y a la que se suma cualquiera que llegue hasta ella. Gracias !               

    





lunes, 9 de octubre de 2017

Los mandados


          Hace unos días me encontré en la panadería junto a un niño de no más de 8 o 9 años comprando pan, lo cual para mí fue una verdadera sorpresa porque -al menos en mi zona- ya no se ve a niños haciendo las compras. El desenvolvimiento del que estaba junto a mí fue impecable: pidió el pan que quería en la cantidad precisa, contó el dinero que le pidieron a cambio, pagó justo y luego de un "buen día" se marchó. Esto no debería llamar la atención pero a mi me sorprendió porque hacía mucho tiempo que no veía a un niño haciendo "los mandados"

            Recuerdo que siendo un chico de esa edad mi madre me vivía enviando a diferentes comercios cercanos para hacer las compras, por ej. el pan, o una leche, o algo del almacén y desde luego los imperdibles cigarrillos, y tambien recuerdo con agrado esas salidas que me permitían pasear líbremente por las calles y, a veces, inclusive cruzar hasta una cercana avenida. Luego, cuando fui padre, eran mis hijos quienes salían en busca de esas faltas hogareñas, a excepción del mayor que en algún momento se negó a colaborar con la compra de los cigarros.

            Pero quizás por razones de seguridad hoy en día no se ve circular a niños solos por las calles, ni los veo en el local comercial más cercano haciendo los mandados ni yendo solos a ninguna parte, con lo cual debo presumir que han dejado de disfrutar de esa pequeña alegría inesperada que daba el sentirte libre de poder caminar por las veredas con entera libertad, a cualquier hora del día, sin tener ninguna otra obligación que la de volver -en algún momento- con el encargo encomendado.

             La complejidad de la vida cotidiana en las ciudades se ha transformado hasta el punto de limitar estos pequeños detalles con los que colaborábamos los menores, obligando a los mayores a acordarse de hacerlos antes de regresar o simplemente dejarlos para otra oportunidad si es que ya están en casa o bien volvernos a pedir a nosotros que lo hagamos, ahora como una carga adicional y sin la ilusión de disfrutar de un momento de libertad