miércoles, 4 de marzo de 2015

Aromas y olores.-


      Una primera impresión podría llevar a considerar que se trata de sinónimos, vale decir de dos palabras diferentes para aludir a un mismo concepto. Sin embargo y conforme al Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, no señalan lo mismo. El aroma alude a algo que tiene mucha fragancia, como el perfume, en tanto que los olores se refieren más bien a la impresión que los efluvios de los cuerpos producen en el olfato, lo cual si bien parecería aludir a malos olores, a decir verdad esto no es así ya que el llamado "morir en olor de santidad" equivale a consignar que al morir, del cuerpo de la persona fluía un olor agradable, a diferencia de lo que habitualmente ocurre con el resto de los mortales.

     En compensación, alguna vez, hace tiempo, escuche la expresión "aromas del Cairo", en clara referencia a esos, digamos, olorcitos non sanctos. ¿ Se entiende?. Pero más allá de santos y no tanto, lo que me parece es que en este mundo que compartimos hoy en día los que tenemos un idioma más o menos en común, nos referimos a los aromas y a los olores de una manera indistinta, quizás con una connotación de mayor fuerza cuando se trata de olores fuertes, identificando a los aromas para aquellos que son más sutiles, aunque puedan ser intensos.

       ¿ Que es lo que pretendo con esta pomposa introducción? Nada. Simplemente que me sirva como explicación al uso indiferenciado que haré a continuación, tanto de olores como de aromas o fragancias, que se han quedado como grabados en mi memoria "olfativa" y que repentinamente me asaltan, en cualquier lugar y en cualquier momento, a la manera que en los dibujitos animados un "humillo" zigzaguiante hipnotiza al personaje para conducirlo hasta su fuente generadora . Aquí dejo mi lista que se puede prolongar con algunos otros que quienes lean este recordatorio, bien pueden completar.


....el olor del pasto recién cortado;

....el olor a tierra mojada que viene en el aire,  cuando está por comenzar a llover;

....el aroma del café recién molido y el de una buena taza de café con poca leche por las mañanas;

                                                                   


...el olor a madera en una vieja biblioteca;

...el olor que tienen los autos nuevos, la primera vez que uno se sube en ellos

                                                                           
;
... el aroma de la flor de una magnolia, durante su único día de vida;

...el olor que guardan algunos libros antiguos; que son como una mezcla del de las manos que lo han recorrido.

                                                                       

...el aroma de los perfumes de mi  mujer, cuando pasa a mi lado;

...el fuerte olor a incienso que suele quedar en las iglesias después de una ceremonia;


...el olor que se siente en las grandes fiambrerias cuando uno ingresa, y que es como una síntesis impecable de todos los aromas que tienen cada uno de los productos que allí se venden.

                                                                   

....y ya que estamos con comidas, el olor de las empanaditas bien calientes que me invade cada mediodía al dejar mi oficina, y que proviene de un negocio vecino.

....o el olor que nos volvía locos a quienes -hace tiempo- pasábamos junto a una obra en construcción, tambien cercano al mediodía.

....lo mismo que ese aroma tan particular que entregan los chorizos cuando estamos llegando adonde nos han invitado a comer un asado.

                                                                 

.....el olor a hule que tenían las cartucheras negras cuando era un niño.

... el olor que tenían las pinturas y óleos que utilizaba mi padre para colorear sus cuadros.

...el aroma a chocolate que hay en las buenas bombonerías.

                                                                 

.... la fragancia del Agua de Colonia La Franco que me acompaña todas mañanas desde hace tanto tiempo.

....el fuerte olor que encierran los galpones llenos de leña....o de cereales recién cosechados.

....Sin ser tan agradables, pero sí me quedan recuerdos del olor a naftalina del ropero de mi abuela....o el de los espirales contra los mosquitos que nos acompañaban en las noches, para poder dormir, como el de un remedio tipo ungüento que me colocaban en el pecho siendo un niño, que se llamaba Broncodermina.
                                                         
....Volviendo a los aromas agradables, la elegante fragancia que tienen los jazmines, hacía fin de año.



...Y el olor fuerte que despide un buen Tempranillo, recién descorchado, al soltar por el aire sus  contenidos efluvios.

....El intenso aroma de unos duraznos maduros, recién consechados.

.... El aroma suave y envolvente del humo de un buen tabaco para pipas

                                                             


....El fuerte y penetrante olor a cuero mojado y transpiración de animal que se encuentra en las caballerizas.

....El tan agradable aroma de los leños encendidos en una chimenea, en el invierno.

                                                                   

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