sábado, 4 de abril de 2020

Mateo 1,24 y 2,10


     Estamos en cuarentena por la pandemia del Coronavirus y, además, en Cuaresma, a un día del Domingo de Ramos, el inicio de esta Semana Santa tan especial. El bueno del Padre Erasmo Reyes, antiguo Párroco de Fernández Oro, todos los días nos envía un mensaje de fe muy esperanzador y adecuado a las circunstancias que estamos viviendo.  Una de sus sugerencias ha sido invitarnos a leer el Evangelio de san Mateo, el primero de todos los que fueron escritos -hacia el año 50 o 60- y así lo hice, desde hace unos días

     Si bien no se sabe con certeza parecería que efectivamente fue escrito por Mateo, quien fuera un publicano, vale decir un recaudador de impuestos para Roma y por ende muy odiado por el pueblo judío, no obstante lo cual fue incorporado por Jesús al grupo de Apóstoles de su causa. Este Evangelio, además, fue escrito para ilustración de los judíos que paulatinamente se fueron convirtiendo al cristianismo, ya que una gran parte de la primitiva familia cristiana tenía ese origen y, por ende, en este texto hay numerosas referencias al Antiguo Testamento, como una prueba o demostración de ser una continuación del mismo mensaje divino.

     De los dos capítulos que estuve leyendo en estos días me han quedado como dos reflexiones propias. La primera es con relación a un tema que ha obsesionado durante muchísimos años a los doctrinarios de la Iglesia Católica y es si Jesús llegó a tener más hermanos, porque temen que de ser así tiemble el dogma de la Virginidad de María. Queda bien claro en el texto que la concepción de Jesús fue realmente milagrosa, situación que generó todo tipo de dudas previas en Jose su prometido, hasta que un ángel en sueños le explicó lo sucedido, poniéndole las cosas en claro. 

     Todo este mensaje vinculado con el milagroso nacimiento, a decir verdad, no contradice en absoluto la posibilidad de que luego María no hubiese podido tener más hijos, como lo tenían todas las familias judías de entonces y a la cual ellos también aspiraban. En el texto en griego casi simultaneo al publicado por Mateo en el siglo I, y que luego fuera traducido al latín en la Vulgata, se escribe literalmente que luego de haber recibido Jose el mensaje del ángel " recibió a su esposa y no la conoció hasta que dio a luz a su hijo ", y en la versión en español dice que " ella dio a luz a su hijo primogénito   (Mt. 1, 24-25).
      Y en otra parte de este mismo Evangelio se relata que en un momento en el que Jesús estaba predicando en su patria le avisaron que estaban su madre y sus hermanos que querían verlo (Mt. 12,47-48), texto que siempre ha puesto en figurillas a los interpretes canónicos que se niegan  aceptar esta realidad como si de ello pudiera resultar una ofensa a María.

     Es que para pensar así se tiene que considerar que el hecho de concebir entre un hombre y una mujer es algo pecaminoso, típico pensamiento castrador, cuando en realidad es un acto sublime en el que se comparte con Dios nada menos que el hecho de la creación. Dios nos hizo a los hombres a su imagen y semejanza. ¿ Podría acaso haber ideado un acto pecaminoso para nuestra gestación ? ¿Podría habernos asociado de esa forma a su tarea creadora ? Es ridículo.

     Son y han sido siempre  mentes muy pequeñas las que han forzado argumentos para "salvar" a María de las "garras" de Jose, cuando lo importante es que ocurrió un milagro con el nacimiento de su primogénito, como se dice en el Evangelio con referencia a Jesús, y a esto en nuestro idioma señala al primero de varios hijos; si no hay más hijos no hay primogénito, hay un hijo y punto.

     Además en ese texto original que la Vulgata lleva al latín en forma literal, se dice claramente que Jose "no la conoció a María" (vale decir que no la abordó sexualmente) "hasta que el niño nació" Y esto es así porque lo importante es reconocer la filiación divina de Jesús y para eso fue escogida María siendo virgen, para concebir sin contacto con Jose que era su prometido. Después, ya producido el nacimiento ¿ para qué se querría preservar esa virginidad ? Lo normal y lógico es que ambos constituyeran una familia normal y corriente para su época, con muchos hijos, y así debió de ocurrir.

     Es más, en uno de los Evangelios apócrifos, que no están reconocidos por la Iglesia como textos sagrados pero cuya existencia y antigüedad no se ha puesto nunca en duda, se dice claramente que Jesús tuvo varios hermanos y hermanas; identifica al mayor de ellos con el nombre de Juan; relata que éste estaba muy enojado con su hermano mayor porque siendo extremadamente religioso, como buen judío ortodoxo advertía los desvíos de la prédica de su hermano respecto de las enseñanzas clásicas; y lo enfurecía que al morir Jose su hermano mayor hubiese abandonado a su familia para irse a predicar, cuando su obligación de primogénito -conforme a la ley de Moises- era hacerse cargo completo de su familia, rol que en cambio le tocó asumir a él.

     Relatan esos textos que tanto Juan como la misma María no se quisieron comprometer con la prédica novedosa de Jesús, y en el caso de la madre recién se acercó a abrazarlo cuando iba camino del calvario, y se quedó junto a él al pié de la Cruz, para luego de la muerte unirse a los Apóstoles y permanecer con ellos hasta Pentecostés. En cuanto a Juan, como perfecto judío que era, siguió despotricando contra su hermano hasta que finalmente vio la luz.

     Y así como fue vehemente para discutirlo, luego también lo fue para adherirse a sus doctrinas, no solo convirtiéndose al cristianismo, sino llegando a ser el primer obispo de Jerusalem, y conduciendo a su primitiva Iglesia. Pienso que sería mucho más convincente que la Iglesia católica reconociera este relato, mucho más cercano a lo humano, que de ninguna manera desconoce lo divino, y aceptando que María y Jose fueron un matrimonio normal, y que lo único excepcional fue la incorporación milagrosa de Jesús a sus vidas, de perfectos y fervientes judíos, a quienes un buen día su hijo mayor se les reveló y se volvió "medio loco" (al decir de sus contemporáneos cercanos) porque tampoco ellos podían creer que realmente fuese el Mesias prometido desde tantos siglos antes, hasta que los hechos posteriores a su muerte les corrieran el velo que les impedía ver.

     Una segunda reflexión que me ha suscitado, en este caso, el segundo capítulo de este Evangelio es el tema de la visita de los Reyes Magos, a los cuales se les dedican bastantes párrafos. Es que no me parece por el relato que hubiesen llegado para adorar a Jesús en el pesebre, como siempre se los ha representado, sino algún tiempo después. Veamos porqué.

     Textual "la estrella que habían visto en oriente iba delante de ellos, hasta pararse sobre el sitio donde estaba el niño" (Mt 2-9). No dice ni se menciona a ningún pesebre o cueva como en cambio se dice de los pastores que vinieron  adorarle en forma inmediata a la del nacimiento. Es más, el texto de Mateo sigue así: "y entrando en la casa, vieron al niño con María, su madre y postrándose le adoraron (Mt 2-11) Aquí no solo no tenemos referencias al pesebre sino que se habla concretamente de "una casa", y esta debió ser la morada que ocupaban una vez vueltos de Belén en donde, seguro, no vivían, o sí, pero no en aquel pesebre del nacimiento.

     No dicen los Evangelios donde estaba esa casa, pero con seguridad que no era en Nazareth que es desde donde Lucas indica que habían partido para empadronarse en Belén (Lc. 1-4) y adonde los sorprendió el nacimiento. Es que aun si se quedaron allí, no sería en el pesebre sino en una casa. El relato sigue con la reacción de Herodes cuando por esos mismos magos sabe del nacimiento del "rey de los judíos", vale decir nada menos que su cargo, Magos a quienes les recomendó volver con el dato del lugar en donde el nuevo rey moraba. Pero como esto no ocurrió, ya que los Magos retornaron por otro camino (Mt 2-12), se enfureció y mandó matar "a todos los niños que había en Belén y en toda su comarca, de dos años abajo, conforme al tiempo de la aparición de la estrella que había averiguado de los magos" (Mt 2-16).

     De ahí se puede concluir que si Herodes había "cuidadosamente" averiguado sobre el tiempo de la aparición de la estrella a los magos y ordena dar muerte a todos los menores de dos años, este tiempo bien coincide con el que pudieron demorar los Reyes en viajar desde el Oriente, probablemente Persia (hoy Siria), porque la estrella jamás podría haber aparecido antes del nacimiento. Tenemos así que el niño, al momento de la adoración, ya tendría su tiempo de vida, al menos uno o dos años, y por ende ya la familia estaría instalada en una casa, sino en Belén en algún otro sitio de la comarca, vale decir, de la Judea.

     Es cierto que Mateo relata los tres hechos en forma sucesiva: Anunciación, Nacimiento y Adoración de los Magos, pero esto no significa que debieran necesariamente ocurrir secuencialmente uno detrás del otro; simplemente Mateo omitió datarlos ya que, por ejemplo, entre la Anunciación y el Nacimiento también debió transcurrir el tiempo de la gestación, la visita a su prima Isabel que con todo detalle relata Lucas (1,39-56,) en donde permaneció tres meses.

     Hay otro detalle más que me parece que corrobora esta idea y es que luego de haber tenido que huir la familia a Egipto, cuando un ángel le anuncia a Jose que por haber muerto Herodes ya podian regresar, según Mateo, sabiendo José que quien reinaba ahora era el hijo de aquel, "temió ir allá" y avisado en sueños se mudó a la región de Galilea, por ende fuera del alcance de aquel, a una ciudad llamada Nazareth (Mt. 2,22-23), que era una pequeña aldea en donde vivían los padres de María porque sí se sabe que fue alli adonde se produjo la Anunciación.

     Por lo tanto si Jose temió volver a Judea, que es donde en una casa vivían cuando llegaron los Magos, y todo indica que es ahi adonde estaban regresando, queda claro que el pesebre fue el lugar del nacimiento pero no el de la adoración de los magos y, además que esto debió ocurrir bastante tiempo después, y no como nos marca la tradición en forma inmediata a la del nacimiento-.
 


 


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