sábado, 4 de agosto de 2018

New Orleans


     ¿ Que puede llevar a una persona a querer conocer una ciudad, lejana de la propia, cuya temperatura media ronda los 35o. de calor y con una humedad cercana al cien por ciento, y  que tampoco tiene mucho de extraordinario como para mostrar?  En mi caso, fue la necesidad de recorrer "in situ" sitios que se han ido quedado prendados en el alma, desde que era chico. Es que leyendo entonces las aventuras de Tom Sawyer uno se fue formando como una idea de ese mundo, de ese lánguido rio Mississippi que se extiende a su vera, del barco con grandes ruedas que lo recorre mansamente, y también el poder conocer las calles y lugares emblemáticos en donde nacio el jazz que durante mi primera adolescencia me tenia fascinado, al punto de haber logrado ir a escuchar "en vivo"  a esa trompeta maravillosa que fue " Satchmo", Louis Armstrong cuando toco en el Opera, a mis doce o trece años y sin compañía adulta Una fiesta!

      Con el correr de los años cayo en mis manos el libro de John Kennedy Toole, "La conjura de los necios", que mas alla de cierta pesadez en la escritura, lo cierto es que pintaba muy bien todo ese ambiente del Barrio Frances en donde se desarrollaba la historia, todo lo cual fue multiplicando mi deseo de poder llegar, alguna vez, a conocer esa, para mi, fascinante ciudad, caminar largamente por el French Quarter donde nacio su historia; impregnarme de jazz; buscar esas viejas casonas de madera y hierro, con cuidados jardines y espaciosas galerías al frente, con comodos sillones de mimbre o acogedoras mecedoras, y realmente con todo eso con lo que me encontré, a pesar del calor y de la humedad insoportables, junto a una alegría incansable y desbordante a lo largo de todo Bourbon St., en una insolita caravana de alegres personajes que tanto de dia como de noche disfrutan de una libertad alucinante para hacer "lo que se quiera" sin ofender ni molestar a nadie. Una maravilla !

     Fundada alla por los inicios del siglo XVIII sobre la margen izquierda del delta del Mississippi por los franceses, quienes le impusieron ese estilo tan propio que aun la distingue de sus vecinas norteamericanas, fue secretamente cedida a España mediante un tratado de paz, para indignación de los franceses que por entonces ( 1763) la habitaban, quienes procuraron resistirse mientras pudieron, hasta que todo el peso del terror logro finalmente aquietarlos, al menos hacia afuera.

     Pero fueron esos franceses los que diseñaron la estructura edilicia que aun se mantiene, con esas casas de no mas de dos o tres pisos, todas con balcones sostenidos por columnitas de hierro forjado que todavía soportan el peso de las personas o grandes grupos que desde ellas se asoman hacia las angostas calles del Quater. Los españoles, en cambio, diseñaron con su propio estilo un sector central, frente al rio, donde levantaron la impresionante Catedral consagrada a San Luis rey de Francia; el Cabildo, la Curia y una elegantísima y enorme plaza -el Jackson Sq.- con fuentes y canteros, en donde las personas se reunian a disfrutar algo de fresco, al atardecer, y que hoy permanece rodeada de pequeños futuros musicos o algo mas consagrados, procurando repicar con sonidos antiguos o nuevos, esa cierta melancolía de la música afroamericana.

     Pero a comienzos del siglo XIX llego hasta España la mano dura de Napoleón que retrotajo la cosas al estatus anterior, pero no para incorporarla a Francia sino simplemente para vender la ciudad a la recientemente nacida Confederación de Estados Americanos que la incorporo a sus filas como un Estado mas, y asi permanecen hasta el dia de hoy: integrados a los Es. Us. pero con un estilo y características propias y singulares, producto de esa mezcla que produjo el disímil origen de su población: francesa, española, hispana, norteamericana y de gente de color, antiguos esclavos, que hoy con su piel morena son la mayoría, razón por la cual, quizás, se trata de una población casi olvidada y librada a su suerte por parte de los sucesivos gobiernos centrales, ya se trate de republicanos o demócratas, tal como sucedió con el desastre causado por el huracán Katrina en el año 2005 que diesmo su población en mas de dos tercios y destruyo sus construcciones, invadidas por las aguas del cercano lago Pontchartuen que luego de romper los diques que las contenían se volcaron abiertamente sobre toda la ciudad, construida varios metros por debajo del nivel del mar.

     Fui feliz recorriendo esa ciudad hoy casi toda reconstruida, con gran esfuerzo, sobre todo propio. Tienen una Catedral impresionantemente grande, al mejor estilo europeo, consagrada -reitero- a san Luis IX, el rey de Francia, y en donde -para variar- me esperaba una imagen de santa Teresita, pero también nos llegamos hasta el barrio del Temple, el de los antiguos esclavos libertos, en donde la iglesia de los Agustinos custodia -en su exterior- las tumbas de viejos esclavos  a quienes solo allí se podía enterrar, y a quienes les rendimos un sentido homenaje.

     También me emociono mucho recorrer el inmenso parque Louis Amstrong, dedicado al esparcimiento y la diversión, con una inmensa estatua del músico en el centro, ante la cual permaneci como inmóvil mientras en mi retina se confundia mi mirada entre lo que veía y lo que recordaba de aquel viejo concierto del Opera, como superpuestas. Algo en mi interior me decía que con ese emotivo encuentro se cerraba mi pendiente.

     Otra muy agradable parte de la visita fue el poder recorrer, a pie y pausadamente, las silenciosas calles del Garden District, y esa interminable muestra de casas antiguas de grandes dimensiones a comparación con las del resto de la ciudad, hoy totalmente reconstruidas pero manteniendo su estilo inicial, de madera y hierro forjado, con grandes jardines, perfectos y esas inolvidables galerías de ensueño al frente, dispuestas para el alivio y el descanso vespertino. Recorriendo esas calles dimos con el antiguo cementerio, semejante al de la Recoleta pero muy abandonado, y supimos que hasta allí llegaban los cuerpos de los fallecidos acompañados de esa música tan típica como triste del llamado Jazz Funeral, que estos momentos, mientras escribo, sus melancólicos sones me acompañan.

     Tiene New Orleans, como toda ciudad moderna, una parte importante destinada al comercio elegante y al mundo financiero. Se encuentra sobre  Canal St. una avenida repleta de fastuosos hoteles, negocios de las marcas mas importantes, un impresionante casino abierto las 24 hs., restaurantes buenos, medianos y sencillos, pero esta parte ya no es tan singular porque es compartida con las de cualquier ciudad del mundo. La recorrimos, inclusive en esos viejos tranvías que aun circulan por sus calles, pero una y otra vez volvíamos a nuestro Quarter French; a la elegante pero con su propio estilo, zona de la Jackson Sq., a sus restaurantes de comidas típicas, la creole; al mercado francés, junto al rio, donde desde siempre se reunen los típicos feriantes tanto de frutas y verduras como de artesanías para todos los gustos y calidades. Es en ese lugar en donde tambien se encuentra un viejo y conocido comercio gastronomico -el Café du Monde- tradicional centro de reunión de la población mas elegante, hoy convertido en un especie de santuario repleto de turistas que le hacen perder todo su encanto, y al que no entramos porque preferíamos lugares con menos gente y "mas sabor"local

    Y asi fueron pasando nuestros tres días de fiesta y mucha música por las noches;  disfrutando de un largo y tranquilo paseo por el rio, en uno de aquellos inolvidables barcos a vapor, que aun hoy continúan impulsándose con esa misma energía, como es el caso del famoso "Natchez", en el que su impecable y elegante restaurante de abordo  mientras viajábamos se celebro una boda a todo trapo, mientras una bandita típica de trompeta, piano y guitarra nos seducia con esa nostalgia del jazz de comienzos del siglo pasado. Un sueño !

   Cumpli asi con un viejo deseo, y me fui muy feliz, pleno de esa desbordante alegría contagiosa que tiene su población y a la que se suma cualquiera que llegue hasta ella. Gracias !               

    





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