Hemos estado recorriendo últimamente varios países de la Europa llamada "del Este", aquella que para nosotros, los hombre y mujeres "del otro mundo", en general nos resulta más lejana y por ende, algo más inaccesible También nos ha pasado algo semejante con otras regiones, como la de los Balcanes o el mundo asiático, al cual sin embargo, la globalización cada vez nos acerca más. Por eso es que -quizás- nuestra sorpresa fuera tan grande como agradable.
Por otra parte, cuando uno se encuentra con una especie de paraíso -para nosotros perdido- se tiene la necesidad imperiosa de compartirlo, porque realmente vale la pena disfrutar de lugares de los que nunca nos han contado nada, o que muy poco hemos estudiado, o que -como en el caso de Estonia- han permanecido como a la sombra de sus sucesivos conquistadores, impidiéndonos conocer su verdadera y auténtica personalidad y una identidad que les es propia, como sí sabemos que tienen muy marcada otras naciones, como los polacos, los húngaros o hasta los mismos rusos. Y eso es lo que más me fascinó de los eslovenos: que se sienten -finalmente- que son ellos, y no otros.
Porque a decir verdad la independencia como nación es muy reciente, data del año 1991, vale decir que tienen tan sólo 25 años, y sin embargo hoy es una de las economías más sólidas y estables de la Unión Europea a la cual se uniera en el año 2004, apenas hace una docena de años atras.....pero es que lo venían esperando desde hace siglos. Primero fueron -por supuesto- los romanos quienes los incorporaron a sus dominios imperiales, para luego de la caída del de occidente pasar a integrar los dominios de un ducado, el de Carantonia, que fue el primer estado eslavo independiente, prolongado hasta mediados del siglo VIII en que con la llegada del cristianismo pasaron a formar parte del Estado Franco gobernado desde la distancia por Carlo Magno, perdiendo así no solo sus propias creencias sino también su independencia, a pesar de continuar siendo un Condado
Hacia fines del siglo XV el Condado -de Celje- cayó en manos de los Habsburgo, integrándose -al igual que todas las provincias eslovacas- a la monarquía austriaca hasta que a comienzos del siglo XVIII Napoleón incluye su territorio en las que llamó las Provincias Ilirias, por supuesto bajo el domino francés, junto a los croatas, serbios, alemanes e italianos, para integrarse más tarde, como Eslovenia en un reino de todos los eslovenos pero integrado al Imperio Austro Húngaro hasta concluida la Primera Guerra Mundial en 1918, período durante el cual debieron padecer una excesiva carga impositiva, la práctica habitual de trabajos forzados en el campo y sobre todo de varias invasiones turcas.
Perdida la Guerra, quedó integrada al reino de Yugoslavia conformado por Serbios, Croatas y Eslovenos y luego de la Segunda Guerra -que también perdieron- fueron integrados - ya como República- a la Unión Soviética en una nueva pérdida de identidad nacional que se prolongó durante casi 50 años, hasta la caída del sistema soviético a comienzos de los 90, que fue cuando los croatas pretendieron hacerlos parte de su también recuperado territorio, pero una breve guerra de 10 días finalmente les permitió declarar su propia independencia como nación el 25 de junio de 1991, hace escasos 25 años, y después nada menos que de 1.200 años de sometimiento a extranjeros.
Sin embargo un idioma común y que les es exclusivo, más una acendrada conciencia nacional sobre los principios de libertad, hermandad e igualdad provenientes del espíritu francés que en su momento recibieron, hicieron que rápidamente comenzaran a forjarse su propio estilo como nación que, liberada de tener que atender siempre a terceros, les ha permitido crecer a un ritmo intenso que, unido a una población relativamente reducida -son poco más de dos millones- les ha hecho acceder a un muy buen ingreso per capita, sobre todo desde su incorporación a la Unión Europea en el año 2004...y estan muy felices de haber podido lograrlo
. los verdes paisajes eslovenos
Eslovenia tiene una extensión territorial muy modesta, con apenas unos 20.000 kmts2, menor a la de cualquier provincia argentina, incluyendo Misiones, Tucumán o Tierra del Fuego, no obstante lo cual tiene diversas regiones muy bien diferenciadas entre sí: una zona propiamente alpina, lindera con Austria y compartiendo su cordón montañoso: los Alpes Julianos; una región costera, muy pequeña, de 42 kmts. contiguos al Adriático, y un núcleo central con amplios valles, muchísimos bosques y la mayor cantidad de cavernas y cuevas de toda Europa, con una profusión de centros termales de altísimo reconocimiento mundial, uno de los cuales -el de Olimje- pudimos conocer y disfrutar.
entre cultivos y sembrados
Sus actividades más importantes son la tradicional industria maderera, atento la gran cantidad de bosques con los cuales cuentan y que les ha permitido desde siempre contar con una buena producción; la ganadera, en esas extensos valles verdes que se extienden entre las montañas, en paisajes muy semejantes en todo a los de sus vecinos austriacos, que ciertamente les dejaron su propia impronta y, recientemente, el turismo que se promueve intensamente bajo el lema de "Yo siento Eslovenia", que estando allí se hace una realidad
Celje: entre valles y montañas
la antigua cabecera del Condado medieval
La capital es Liubliana, el corazón de Eslovenia, con unos 300.000 habitantes y que crece a la sombra de la leyenda de un antiguo dragón que era el flagelo del pantano que se encontraba en el lugar, y que hoy es como su símbolo y mascota. Construida a los pies de una colina de cerca de 350 mts. en, donde se levantara el antiguo Palacio, y sobre las dos márgenes del río Liublianika, es una ciudad encantadora a la cual el arquitecto Joze Plecnik le impuso un sello de gran elegancia tanto en el estilo arquitectónico de sus iglesias, teatros, bibliotecas, parques, jardines, etc., como en los varios puentes que cruzan el río,a cada cual más admirable, como el triple puente que fue su obra cumbre
los majestuosos puentes sobre el Liublianika
Eslovenia tiene también -en la zona alpina- un lago que es maravilloso: el de Bled, con su pequeña isla central ocupada por la Iglesia de la Asunción de María en lo alto de una escalinata de una centena de escalones y hasta la cual se llega por medio de embarcaciones de madera impulsadas con dos remos por veteranos y jóvenes marineros que se van transmitiendo su oficio de generación en generación
el maravilloso lago Bled en los Alpes Julianos
Eslovenia es, además, un territorio poblado de cuevas escondidas en lo más recóndito de su territorio, entre las cuales, hacia el sudoeste, se encuentran las de Postojna, que son las más largas de las que están abiertas al publico, y que son realmente impresionantes con sus intrincados túneles y salones abiertos a lo largo de 20 kmts. -muchos de los cuales se hacen en un trencito- todos ellos repletos de estalactitas con diversas formas, cada una asemejando algo diferente, desde animales hasta fastuosas catedrales. Una maravilla.
en las Cuevas de Postojna
Pero además de todos esos maravillosos paisajes y gratas experiencias, Eslovenía nos despidió desde la orilla del mar, porque también tiene una pequeña costa de 42 kmts. sobre el Adriático, contigua a la costa croata y enfrentada a la italiana, sobre la bahía de Trieste. El punto turístico se llama Portoroz, y junto a ella se encuentra el antiguo puerto de Pirán, una cálida y auténtica joya medieval, hoy transformado en el paraíso de veleros y embarcaciones deportivas de todo tipo. Ver caer el sol, en el mar, desde la terraza de un viejisimo hotel y tomando un buen vinito fue uno de los recuerdos más imborrables del viaje.
atardecer en Pirán
Hacia fines del siglo XV el Condado -de Celje- cayó en manos de los Habsburgo, integrándose -al igual que todas las provincias eslovacas- a la monarquía austriaca hasta que a comienzos del siglo XVIII Napoleón incluye su territorio en las que llamó las Provincias Ilirias, por supuesto bajo el domino francés, junto a los croatas, serbios, alemanes e italianos, para integrarse más tarde, como Eslovenia en un reino de todos los eslovenos pero integrado al Imperio Austro Húngaro hasta concluida la Primera Guerra Mundial en 1918, período durante el cual debieron padecer una excesiva carga impositiva, la práctica habitual de trabajos forzados en el campo y sobre todo de varias invasiones turcas.
Perdida la Guerra, quedó integrada al reino de Yugoslavia conformado por Serbios, Croatas y Eslovenos y luego de la Segunda Guerra -que también perdieron- fueron integrados - ya como República- a la Unión Soviética en una nueva pérdida de identidad nacional que se prolongó durante casi 50 años, hasta la caída del sistema soviético a comienzos de los 90, que fue cuando los croatas pretendieron hacerlos parte de su también recuperado territorio, pero una breve guerra de 10 días finalmente les permitió declarar su propia independencia como nación el 25 de junio de 1991, hace escasos 25 años, y después nada menos que de 1.200 años de sometimiento a extranjeros.
Sin embargo un idioma común y que les es exclusivo, más una acendrada conciencia nacional sobre los principios de libertad, hermandad e igualdad provenientes del espíritu francés que en su momento recibieron, hicieron que rápidamente comenzaran a forjarse su propio estilo como nación que, liberada de tener que atender siempre a terceros, les ha permitido crecer a un ritmo intenso que, unido a una población relativamente reducida -son poco más de dos millones- les ha hecho acceder a un muy buen ingreso per capita, sobre todo desde su incorporación a la Unión Europea en el año 2004...y estan muy felices de haber podido lograrlo
. los verdes paisajes eslovenos
Eslovenia tiene una extensión territorial muy modesta, con apenas unos 20.000 kmts2, menor a la de cualquier provincia argentina, incluyendo Misiones, Tucumán o Tierra del Fuego, no obstante lo cual tiene diversas regiones muy bien diferenciadas entre sí: una zona propiamente alpina, lindera con Austria y compartiendo su cordón montañoso: los Alpes Julianos; una región costera, muy pequeña, de 42 kmts. contiguos al Adriático, y un núcleo central con amplios valles, muchísimos bosques y la mayor cantidad de cavernas y cuevas de toda Europa, con una profusión de centros termales de altísimo reconocimiento mundial, uno de los cuales -el de Olimje- pudimos conocer y disfrutar.
entre cultivos y sembrados
Sus actividades más importantes son la tradicional industria maderera, atento la gran cantidad de bosques con los cuales cuentan y que les ha permitido desde siempre contar con una buena producción; la ganadera, en esas extensos valles verdes que se extienden entre las montañas, en paisajes muy semejantes en todo a los de sus vecinos austriacos, que ciertamente les dejaron su propia impronta y, recientemente, el turismo que se promueve intensamente bajo el lema de "Yo siento Eslovenia", que estando allí se hace una realidad
Celje: entre valles y montañas
la antigua cabecera del Condado medieval
La capital es Liubliana, el corazón de Eslovenia, con unos 300.000 habitantes y que crece a la sombra de la leyenda de un antiguo dragón que era el flagelo del pantano que se encontraba en el lugar, y que hoy es como su símbolo y mascota. Construida a los pies de una colina de cerca de 350 mts. en, donde se levantara el antiguo Palacio, y sobre las dos márgenes del río Liublianika, es una ciudad encantadora a la cual el arquitecto Joze Plecnik le impuso un sello de gran elegancia tanto en el estilo arquitectónico de sus iglesias, teatros, bibliotecas, parques, jardines, etc., como en los varios puentes que cruzan el río,a cada cual más admirable, como el triple puente que fue su obra cumbre
los majestuosos puentes sobre el Liublianika
el maravilloso lago Bled en los Alpes Julianos
Eslovenia es, además, un territorio poblado de cuevas escondidas en lo más recóndito de su territorio, entre las cuales, hacia el sudoeste, se encuentran las de Postojna, que son las más largas de las que están abiertas al publico, y que son realmente impresionantes con sus intrincados túneles y salones abiertos a lo largo de 20 kmts. -muchos de los cuales se hacen en un trencito- todos ellos repletos de estalactitas con diversas formas, cada una asemejando algo diferente, desde animales hasta fastuosas catedrales. Una maravilla.
en las Cuevas de Postojna
Pero además de todos esos maravillosos paisajes y gratas experiencias, Eslovenía nos despidió desde la orilla del mar, porque también tiene una pequeña costa de 42 kmts. sobre el Adriático, contigua a la costa croata y enfrentada a la italiana, sobre la bahía de Trieste. El punto turístico se llama Portoroz, y junto a ella se encuentra el antiguo puerto de Pirán, una cálida y auténtica joya medieval, hoy transformado en el paraíso de veleros y embarcaciones deportivas de todo tipo. Ver caer el sol, en el mar, desde la terraza de un viejisimo hotel y tomando un buen vinito fue uno de los recuerdos más imborrables del viaje.
atardecer en Pirán





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